Actuar a tiempo

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El presupuesto debe reflejar la nueva realidad del país. Las circunstancias cambiaron dramáticamente

La semana pasada, el gobernador del Banco de México, doctor Agustín Carstens, acudió, invitado por la Escuela de Gobierno y Economía, a un encuentro con estudiantes de la Universidad Panamericana. En su conferencia magistral urgió a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a ajustar el gasto de manera oportuna, de lo contrario, sería necesario aumentar las tasas de interés a un ritmo más rápido de lo previsto. Hoy veo con agrado que se han comenzado a tomar medidas al respecto.

El presupuesto debe reflejar la nueva realidad del país. Las circunstancias cambiaron dramáticamente. El precio del petróleo mexicano es 70% más bajo de lo presupuestado y lo que se vislumbra, por lo menos a corto o mediano plazo, es que así se mantendrá por algún tiempo. El inicio de año es un buen momento para que realmente se refleje en el gasto público la nueva realidad de un precio del crudo mexicano mucho más bajo de lo presupuestado. Posponer la decisión puede traer consecuencias muy dolorosas para la economía de nuestro país.

No es irrelevante recordar algunas épocas en el pasado en que hablar de gasto público era hablar de crisis económica. Las políticas económicas de hace unas décadas generaban desajustes en las finanzas públicas que se traducían en crisis recurrentes que causaron enorme daño a nuestro país y a los mexicanos. En momentos de gran incertidumbre como los que actualmente nos toca vivir, la SHCP, con la vigilancia del Congreso, tiene que ser extremadamente cuidadosa para no cometer los mismos errores que, años atrás, tanto costaron a nuestro país.

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Un punto muy importante del ajuste tiene que ver con Pemex. Durante muchos años, las finanzas públicas vivieron del petróleo. La época de bonanza ha terminado. Apenas hace un par de semanas la SHCP anunció un plan de rescate de Pemex, lo que nos debe llevar a reconocer que vivimos una nueva realidad y que hay que actuar lo más rápido posible. En la medida que se avance en la implementación de la reforma energética, la empresa petrolera mexicana tendrá que competir en un mercado globalizado con las empresas transnacionales del ramo, que son por mucho, más grandes y poderosas que la nuestra; por ello es tan importante para el país el rescate de Pemex y su saneamiento financiero.

Apenas el pasado lunes, el Presidente decidió nombrar a un nuevo director general de Pemex; dicho nombramiento recayó en el doctor José Antonio González Anaya que, seguramente, llega con el encargo de llevar a cabo los ajustes necesarios en la empresa. Considero que el nombramiento es adecuado y oportuno. Y, es de esperarse también, que en los meses por venir vayamos conociendo de cambios importantes en el manejo de nuestra petrolera.

La coyuntura actual, parece también un momento propicio para iniciar cambios en otros aspectos que me parece son indispensables. Me refiero a los temas de trasparencia y rendición de cuentas. Como mexicano espero que no se desaproveche esta oportunidad para iniciar también una serie de cambios que tengan que ver con la trasparencia y el manejo sindical. Si algo ha caracterizado a Pemex es la opacidad, lo que se ha traducido en niveles muy altos de corrupción. Mucho tendrán que hacer en esta materia si es que, algún día, queremos ver a Pemex compitiendo con las grandes empresas petroleras del mundo. Es hora de que llegue a Pemex la transparencia y la rendición de cuentas.

El ajuste al gasto y la reestructuración de Pemex son hoy una decisión inaplazable. Considero que es de suma importancia que estas acciones se den con la mirada puesta en el futuro de México y en lo que realmente necesita nuestro país para preservar su seguridad energética y asegurar los recursos que nos permitan crecer económicamente durante el siglo XXI. Espero, como todos los mexicanos, que nuestro gobierno esté a la altura de las necesidades.


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