El robo de autopartes en México muestra un cambio de tendencia que ha encendido las alarmas de la seguridad pública. Tras alcanzar su pico histórico más alto en el año 2023 con un registro de 23,738 denuncias, este delito del fuero común ha comenzado una racha de descensos consecutivos. Durante el pasado año 2024 las querellas bajaron a 21,150, mientras que el 2025 cerró con un total de 18,907 casos. En lo que va del presente año 2026, el acumulado oficial ya suma 3,924 carpetas de investigación a nivel nacional.
La disminución más visible se observa en el comportamiento mensualizado. Al comparar marzo de 2026 contra el mismo mes del año previo, las denuncias por robo de autopartes cayeron un 23% en el país, pasando de 1,680 a 1,290 registros. A pesar de este alivio estadístico en el corto plazo, el acumulado en lo que va del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum ya alcanza las 22,831 denuncias formales.
Radiografía del delito: las zonas de mayor riesgo
Los datos oficiales confirman que este problema patrimonial no se distribuye de manera uniforme por todo el territorio nacional, sino que se concentra de forma masiva en la zona central de la República. Tres entidades concentran por sí solas el 76% de todos los robos de autopartes denunciados en el actual sexenio, sumando en conjunto 17,361 de los 22,831 casos federales.
La lista la encabeza de manera desproporcionada la Ciudad de México con 11,748 casos acumulados, seguida muy de lejos por el Estado de México con 3,120 reportes y el estado de Puebla con 2,493 denuncias. Fuera de este podio de alta incidencia, entidades como Jalisco con 1,749 y Morelos con 1,370 carpetas también registran niveles de preocupación para los automovilistas locales.
Tasas por habitantes: el verdadero impacto social
Al analizar el impacto del delito en proporción al volumen de su población mediante la tasa por cada millón de habitantes, los resultados exponen una realidad todavía más cruda para ciertas regiones. Mientras que el promedio nacional se ubica en 180 denuncias por cada millón de personas, la Ciudad de México pulveriza esa media al registrar una tasa de 1,276 casos.
El segundo puesto bajo esta óptica poblacional lo ocupa el estado de Morelos con una tasa de 695 denuncias por millón, superando ampliamente a Puebla que ostenta 379 y al Estado de México con 162 casos. En el extremo opuesto del espectro de seguridad, estados norteños y del sur como Nuevo León presentan apenas una tasa marginal de 8 registros por cada millón de residentes.
La tendencia a la baja en los indicadores nacionales sugiere que las estrategias preventivas y el desmantelamiento de mercados negros locales podrían estar rindiendo frutos iniciales. Sin embargo, la enorme brecha que existe entre el centro del país y el resto de los estados deja en claro que la batalla contra el robo de autopartes sigue siendo un desafío pendiente y centralizado para la administración actual.






























