Pavor en Morena, el Peje y Sheinbaum ya se dieron cuenta de que sus malas conductas y perversas relaciones no se pueden ocultar con discursos, prensa comprada o intimidada, propaganda abrumadora y mañaneras (ahora Del Pueblo). Y ese pavor lo está provocando el gobierno de los Estados Unidos. Antes, todo el esfuerzo de sus críticos en México, en política, en partidos políticos, en prensa, en actividades de la llamada sociedad civil, manifestaciones y redes sociales, no llegaba a preocuparles, pues seguían dominando “la narrativa” y la imagen de la 4T. Pero eso ha cambiado.
El miedo en las personas les causa preocupaciones, pero cuando se convierte en pavor, la mente se desquicia y se pierde el control mental. Y la más simple observación permite ver cómo están los mandos morenistas desquiciados. Tan lo están, que sus defensas ante la solicitud gringa de detener con fines de extradición a diez importantes políticos morenistas son verdaderamente, si no fuera algo tan serio, de risa.
La vieja cantaleta de “voto por voto casilla por casilla” de 2006, y las que siguieron, es ahora de una sola palabra, repetida ya decenas de veces: pruebas. Pruebas que saben bien que existen y que tiene el gobierno vecino del Norte, muchas de ellas testimoniales de narcos encarcelados, más las documentales que tendrán para respaldar acusaciones que pueden llevar a cadena perpetua a los solicitados con fines de extradición, esos diez y los que vendrán.
Se niegan a reconocer que las causales relatadas en el escrito, hecho público de 34 páginas del gobierno estadounidense, son verdaderas. Que los hechos relatados allí coinciden perfectamente con los que se conocieron en su momento en nuestro país. La injerencia extra partidista y social en las elecciones, las amenazas, muchas cumplidas, los secuestros y asesinatos con fondo político electoral, son todos hechos públicos y verificados.
¿Qué es lo que falta ahora ventilado al público? Que el poder judicial y de procuración de Justica de Estados Unidos presenten las pruebas que demostrarán que todos esos hechos adjudicados a Rocha Moya y otros, fueron realizados por el crimen organizado del narcotráfico en contubernio con Morena. Y el problema de Sheinbaum, Amlo y socios es que saben que dichas pruebas existen. Y el pánico que tratan de esconder es que saben que se harán del dominio público. Y pronto.
Y sobre esa lista ya conocida de presuntos delincuentes políticos de Morena en asociación con el narcotráfico, ya el Fiscal federal gringo y otros medios del gobierno avisaron que vendrán más listas. Y en Morena saben perfectamente que en algún momento los señalados, los acusados, imputados, incluirán a Amlo, a sus hijos y a otras figuras poderosas de Morena, como Adán Augusto, y Mario, pero primero con varios gobernadores en funciones. Y cuando el gobierno estadounidense dé a conocer esos nombres como delincuentes, con delitos cometidos ya sea en territorio mexicano o americano que afectan directamente a la Justicia suya, ya no habrá manera de esconderse, y volver a gritar ¡pruebas! será completamente inútil.
No podemos afirmar, como algunos comentaristas dicen, que Morena está llegando a su fin, pues es una organización muy grande, y si las cabezas caen, esos vacíos los llenarán otros de menor calibre. No, Morena no está a punto de desaparecer, pero sí no lo está, es el principio de su desmoronamiento que llevará tiempo, no mucho. Y los apanicados lo saben, y no demuestran saber qué hacer, fuera de seguir gritando, justo antes de que ellas lleguen de Estados Unidos: ¡pruebas!
El pánico es pésimo consejero, y la cabeza de Morena ha caído en él. Y la presión estadounidense va a seguir creciendo sobre el gobierno de México, ese que dijo y repite Trump que es de narcos.
En teoría, la solución es muy simple, y no se dará: que los imputados vayan a juicio en Nueva York y que pongan en mundial vergüenza a Estados Unidos demostrando “fehacientemente” que son inocentes.
Una parte importante del problema irresoluble de Morena (Sheinbaum, AMLO y socios) es que las pruebas, al menos algunas, serán ventiladas públicamente al mundo antes de los juicios que se puedan suceder, y que el gobierno morenistas no podrá defenderse, no podrá negarlas así como así formalmente, aunque intente hacerlo mediáticamente, es decir por simples declaraciones, gritos de soberanía y más que ha estado diciendo.
Las cabezas de Morena están atrapadas por sus propios delitos, que ahora se ventilan en Estados Unidos frente al mundo. La protección de Rocha Moya y otros no será solución, no tiene respaldo jurídico, sus argumentos contradicen el tratado de extradición y la propia Constitución mexicana. Por ahora, su pánico les ha hecho perder la cabeza en declaraciones vacías y sus llamados a defender la soberanía y hasta el territorio ante una imaginaria invasión militar.
“Alea iacta est”: para Amlo, Sheinbaum y socios políticos, “la suerte está echada”. Para sus socios narcos la amenaza es de destruirlos en gran parte, pero como muchos negocios criminales, no va a desaparecer.




























