domingo, febrero 8, 2026
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Togas de lujo en tiempos de austeridad

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¡Ay, caray! La Suprema Corte de Justicia de la Nación nos sigue dando cátedra de cómo predicar austeridad mientras uno se pone bien chulo con el dinero público. Resulta que, en plena era de la nueva Corte electa, los togados se dieron el gusto de comprar 12 togas nuevas: seis para ceremonias extraordinarias y otras seis para las ordinarias. El gran total: 294 mil 547 pesos. Hagan cuentas: cada una entre 22 mil y 26 mil varitos, dependiendo del descuento que les sacaron en las ordinarias.

La cosa salió a la luz gracias a una investigación que anduvo circulando (y que varios medios como El Universal y SDP Noticias replicaron), basada en contratos públicos de julio y octubre de 2025. Las prendas son personalizadas, con sastre que va a la Corte a tomar medidas para que queden como guante. No vayan a quedarles holgadas o apretadas, ¿verdad? Porque si hay defecto, la empresa las cambia gratis, pero el erario ya pagó el precio completo de antemano.

Lo chistoso —o trágico, según se mire— es el contexto. Estamos en una Corte renovada, con ministros como Hugo Aguilar al frente, que llegó prometiendo justicia cercana al pueblo, sin privilegios. Y de pronto, ¡zas!, se gastan casi 300 mil en trapos negros de seda para que los togados luzcan impecables en sus sesiones. Mientras tanto, la ciudadanía lidia con salarios estancados, inflación y recortes en salud o educación. Pero oigan, las togas son “símbolo de seriedad y respeto”, como han dicho en el pasado. Claro, porque nada dice “justicia para todos” como una prenda que cuesta lo que muchos ganan en un año.

No es la primera vez: desde hace décadas la Corte ha pagado fortunas por estas vestiduras, siempre con la misma justificación de tradición y calidad. Pero en 2026, con tanto discurso de austeridad republicana y críticas a los excesos del Poder Judicial, este gasto pica más hondo. ¿No podían reutilizar togas viejas, mandarlas a arreglar o simplemente usar las que ya había? ¿O era indispensable renovar el guardarropa entero para los nuevos integrantes?

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Respeto a los ministros y ministras —su trabajo es delicado y de alta responsabilidad—, pero este tipo de decisiones mandan un mensaje clarísimo: la austeridad aplica para los de abajo, no para los que dictan desde el Pleno. Mientras la gente ve cómo se esfuman recursos en detalles que parecen de otra época, la Corte sigue luciendo sus galas. ¿Austeridad? Sí, pero con estilo fifí.

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