La asistencia de la presidenta Sheinbaum a la IV Cumbre en Defensa de la Democracia celebrada en Barcelona, con el objetivo de formar un frente común contra los avances de los movimientos extremistas, no tuvo los efectos que ella esperaba por una parte y, por otra, se guardó de hablar del tema mexicano en esa materia.
En principio, el imprevisto contraste al coincidir ambas mujeres en la península ibérica, se da con la presencia de María Corina Machado, en su calidad de luchadora por la democracia, victima de un régimen autoritario y represor instaurado por Chávez y seguido por Maduro, ambos apoyados por el gobierno cuatroteísta.
En ese contexto, la presencia de las dos para referirse al mismo tema obviamente las exhibe en un escenario de comparación, de congruencia, coherencia y empatía en un renglón clave para lograr la paz mundial.
Mientras una de ellas congregaba en la plaza pública a lideres de izquierdas y derechas dirigiendo su mensaje a fincar la unión de voluntades a favor de los derechos humanos; por otra parte, el bloque geopolítico se reunía en Barcelona, para impulsar las izquierdas ideologizadas, populistas con tendencias autocráticas.
Es extremadamente curioso y hasta contradictorio que utilicen como bandera la democracia y, a la vez, defiendan y apoyen gobiernos dictatoriales como Venezuela y Cuba, que han sido evidenciados precisamente por violentar los más elementales principios democráticos, al encarcelar y torturar a opositores e inclusive el primero tuvo que hacer un monumental fraude electoral para mantenerse en el poder.
Sin embargo, aquí en México se dijo que éramos el país más democrático del mundo, porque elegimos por el voto directo a los jueces, magistrados y ministros, no obstante, esa propuesta ni siquiera fue puesta sobre la mesa del bloque en Barcelona, estaba cierta la doctora, que esa parte de su discurso es interno, pues hacía afuera les resulta una insensatez.
Además, nuestros procesos electorales bien conocidos en el extranjero por la participación de la delincuencia organizada; la distribución de despensas; la compra de votos y; la utilización de programas sociales en la cooptación corporativista del sufragio, no ayudan a legitimar ninguna postura a favor de la democracia.
Aunado al desmantelamiento de las instituciones destinadas a ese fin, erosionando los avances logrados. ¿Por qué no hablo sobre los planes “A y B”, en ese foro?, estaba cierta que son dos cuestiones diferentes lo que se hace adentro y lo que se sostiene afuera, al ser aspectos divergentes.
También les atribuye a sus adversarios políticos el odio, la discriminación, el racismo y la represión, cuando ha sido su propio régimen el que ha prohijado el rencor, la venganza y los privilegios de las élites gobernantes.
Existe un punto de coincidencia, la justicia social es un pilar fundamental de las democracias, sin embargo, a pesar del movimiento extremista en que se ha cobijado el actual régimen mexicano, justificando sus acciones bajo la consigna de primero los pobres, sigue dando bandazos sin resultados.
Si lo que se dice afuera se aplicara dentro, otra cosa seria.






























