SLP: El desastre que no debe continuar

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Gobernador y suspirante pertenecen a la misma alta escuela de corrupción, opacidad y mal gobierno.

No cabe duda que la corrupción ha sido y continúa siendo el principal lastre que obstaculiza el desarrollo del país. Despilfarro, amiguismo, nepotismo, uso de los recursos públicos como patrimonio familiar, enriquecimiento ilícito… podría llevarme varias cuartillas hacer tan sólo una lista de las diferentes formas, caras y aspectos que adopta la corrupción. 

Es para nuestra desgracia una cultura sólidamente enraizada (como sabiamente lo ha mencionado el Sr. Presidente), producto 70 años de un régimen priísta que hizo del latrocinio a la nación un refinado arte pocas veces igualado a nivel mundial (esto es lo que se le olvidó agregar a nuestro primer mandatario).

Hijo legítimo de la más rancia estirpe priísta, el gobernador potosino, Fernando Toranzo Fernández, está en camino de pasar a la historia como uno de los peores gobernadores que le ha tocado padecer a esta sufrida entidad.

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Seis años de estancamiento económico, nulo desarrollo social y de contemplar cómo se rezaga el estado ante el empuje de sus vecinos como Querétaro o Guanajuato, han sido aderezados por una corrupción desbocada en prácticamente todos los ámbitos del gobierno estatal. 

Si alguna duda nos queda sobre lo anterior, basta con recurrir a las propias cifras oficiales. Según datos de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), llevada a cabo por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y publicada en junio de 2014, el Distrito Federal y San Luis Potosí, son los estados más corruptos del país, seguidos de Estado de México, Chihuahua y Quintana Roo. Por lo menos el Señor Toranzo podrá presumir al término de su mandato que hubo un tema donde colocó a San Luís Potosí en lo alto de la lista. Todo un premio al esfuerzo.

Cabe resaltar que el tipo de corrupción que se abordó en la ENCIG es la que se genera en la realización de trámites, solicitudes de servicios y otros contactos con servidores públicos.

Pero quizá lo que resulte más chocante a la sociedad potosina, es el grosero y exorbitante y casi “milagroso” enriquecimiento de la familia Toranzo y sus allegados. Según los resultados de las investigaciones y reportajes realizados por diferentes medios informativos de ámbito nacional, lo ocurrido durante este sexenio hace palidecer otros casos famosos de reciente edición como el de la ilustre familia Murat.

Para documentar lo dicho en el párrafo anterior, basta con hacer un breve recuento de revelaciones recientes. Así, como señala Salvador García Soto de El Universal en su columna Serpientes y Escaleras del pasado 25 de mayo, resulta incomprensible cómo el Sr. gobernador, de ser un espécimen típico de la clase media del país, ahora se de una vida digna de un integrante de la lista Forbes. Un yate atracado en Manzanillo y un rancho en la Huasteca potosina a los cuales suele llegar en helicóptero, son sólo algunas muestras  de cómo la Revolución, le hace justicia a sus hijos.

Siguiendo con la información proporcionada por García Soto, punto y aparte merece la mención de las 25 propiedades que Fernando Toranzo y sus familiares poseen en las zonas exclusivas de la capital del estado y que según expertos inmobiliarios, suman un valor superior a los 240 millones de pesos. Varias de las propiedades fueron dadas de alta en febrero de 2013, ya en la segunda mitad del gobierno de Don Fernando.

Bueno, este es el presente de San Luís Potosí. ¿Qué le depara el futuro? El Sr. gobernador está haciendo lo posible por regalar a los habitantes del estado seis años más de lo mismo. Su delfín, el candidato de la coalición PRI-PVEM-PANAL Juan Manuel Carreras ha demostrado fehacientemente que sería un digno sucesor.

Según información publicada en La Silla Rota por Paris Alejandro Salazar el 18 de mayo, el candidato quien fuera secretario de Educación de este agonizante sexenio, cuenta también con propiedades y bienes que es imposible explicar cómo pudo adquirirlas con su sueldo de funcionario y sus ingresos como empresario de la universidad IDEP. En total, sus propiedades tienen un valor comercial de más de 60 millones de pesos.

Entre sus andanzas como funcionario, recientemente ha destacado el involucramiento de Juan Manuel Carreras en la “desaparición” de 400 millones de pesos del fondo de pensiones de los maestros de telesecundaria, donde los profesores lo señalan como el principal implicado.

Resulta evidente que ambos, gobernador y suspirante, pertenecen a la misma alta escuela de corrupción, opacidad y mal gobierno, con lo cual sabemos cómo sería el desempeño del próximo sexenio si triunfara la continuidad. Ni qué decir de la posibilidad de que el Sr. Toranzo llegara a rendir cuentas de sus acciones como mandatario.

Recordemos las condiciones actuales de nuestro estado: Campeón de corrupción según INEGI, lugar 22 en competitividad estatal según el IMCO, con más de la mitad de la población sin ingresos suficientes para adquirir la canasta alimentaria básica. ¿Alguien puede creer que los potosinos están dispuestos a soportar otros seis años perdidos?


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