¡Se mercan mentiras…!

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Son tiempos de reflexión, estimado lector, Coahuila merece mejor destino. Son 80 años de manipulación reiterada

El norteamericano Harold Lasswell, uno de los pioneros de la “mass comunicación research”, en su teoría de “la aguja hipodérmica o bala mágica”, expresaba que lo que se requiere para ejercer dominio es “inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia. Por su parte, el sociólogo y filósofo alemán Herbert Marcuse, en su libro “El Hombre Unidimensional, expresa que la función básica de los medios al servicio del establishment es coadyuvar al desarrollo de “sistemas políticos que serán caldo de cultivo del virus patógeno conocido como “autos-kratos” o autocracia, forma de Gobierno ejercida por una sola persona con un poder absoluto e ilimitado, especie de parásito endógeno de otros sistemas de gobierno (incluida la llamada democracia formal), que partiendo de la crisálida de una propuesta partidista elegida mediante elecciones libres, llegado al poder se metamorfosea en líder Presidencialista con claros tintes  totalitarios (inflexible, centralista y autoritario)”.¿Le suena familiar estimado lector?

El dominio y control sobre las personas se lleva a cabo mediante la   manipulación. Manipular es sinónimo de manejar y los únicos que son susceptibles de manejo son los objetos, no las personas. Cuando se manipulan personas se les denigra, se les envilece. Manipula todo aquel que quiere vencernos no convencernos. El manipulador no se dirige a la inteligencia, ningunea la libertad, “trabaja” sobre el centro de decisión con la finalidad de arrastrar a la toma de decisiones que favorezcan sus intereses. El manipulador influye en la voluntad pero de forma retorcida y es que manipular es una forma sutil de engañar.

La manipulación ideológica, que es a la que recurren quienes quieren imponer actitudes básicas relativas a la política, y es de las más peligrosas, solo tiene dos maneras de hacerlo: la violencia o la astucia, la segunda es el instrumento de la manipulación. El manipulador reduce a la comunidad a masa. La comunidad se convierte en masa cuando pierde su capacidad creadora y no está unida por lazos firmes, cuando se vuelve incapaz de sumar sus ámbitos de vida para generar nuevos ámbitos de vida y enriquecerse mutuamente. Una manifestación de personas en una plaza, con sentido bien definido del por qué están ahí, son pueblo, no masa.

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¿De qué se vale el manipulador para captar a sus víctimas? Del lenguaje verbal o escrito. El lenguaje puede difundir verdades o propalar mentiras, facilita recursos para tergiversar el sentido de las cosas y sembrar confusión. Otra manera de doblegar es a través de la redundancia desinformativa, porque tiene el poder insospechado de crear opinión, y propiciar un ambiente para toda clase de yerros. Y es que una mentira o una media verdad repetida por un medio poderoso de comunicación llega a convertirse en “creencia”, en hecho incontrovertido. Y así, soterradamente, va ejerciendo esta propaganda manipuladora un control de la inteligencia, de la voluntad y del sentimiento del grueso de la población.

Y mire usted los resultados. Son tiempos de reflexión, estimado lector, Coahuila merece mejor destino. Son 80 años de manipulación reiterada. La alternancia en el ejercicio del poder público es asunto de sanidad. El agua estancada se pudre. ¿No percibe el olor?


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