Refuerzan cárteles su poder de fuego

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Los reportes oficiales del gobierno de Estados Unidos y de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de fuego de ese país (ATF, por sus siglas en inglés) revelan que los cárteles mexicanos en los últimos años buscan tener armamento de más alto poder, y 70% de su potencia de fuego tiene su origen en esa nación.

En el actual sexenio y hasta junio de 2015, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) incautó al crimen organizado 19 mil 848 unidades —de las cuales 13 mil 214 son armas largas y 6 mil 634 cortas—, todas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.

Expertos consultados en Estados Unidos y México advierten que los narcotraficantes se han hecho más selectivos y “buscan” el máximo poder en su arsenal. Casi 60% del que adquieren, según la base de datos de la ATF, son armas calibres .223, una versión civil del M16 del Ejército de Estados Unidos y el 7.62, del AK47 o los llamados “cuernos de chivo”.

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Durante los últimos 10 años los cárteles del narcotráfico de México se han abastecido de armamento reservado a las Fuerzas Armadas. La base de la ATF detalla que de los 2 mil 921 registros de las aseguradas en México, vendidas entre 2006 y 2010 y que fueron rastreadas por el gobierno estadounidense, 33% corresponde al calibre .223 y 26% al calibre 7.62.

De las armas que son recuperadas en México que provienen de Estados Unidos, 25% son manufacturadas en otros países, principalmente Rumania, revela un reporte conjunto del Centro de Políticas de Violencia (VPC, por sus siglas en inglés) y la Oficina de Latinoamérica en Washington (WOLA, por sus siglas en inglés).

Los investigadores de WOLA y VPC encontraron que, entre 2009 y 2014, de un total de 104 mil 850 armas recuperadas en México y rastreadas por la ATF, 78 mil 684 (70%) fueron identificadas con origen en Estados Unidos, pero 25% manufacturadas en otros países, como la AK-47 de Rumania.

“Los traficantes de armas y las organizaciones mexicanas se han hecho más selectivos en el armamento que adquieren, su meta es la compra al mayoreo del máximo poder”, expuso Kristen Rand, directora legislativa del Centro de Políticas de Violencia con sede en Washington.

Dijo: “Estos rifles son baratos, fiables y son las armas preferidas por traficantes de drogas en todo el mundo. El gobierno de Estados Unidos podría hacer más difícil y costoso para los criminales comprar estas armas letales”.

En 2004 el gobierno de ese país canceló la Ley de Prohibición de Armas de Asalto o Ley de Control de Armas, que data de 1968, la cual restringía las importaciones de armas de grueso calibre a ese país, con lo que reinició su compra.

Clay Boggs, coautor del reporte sobre las armas y oficial del Programa de WOLA, expresó: “El flujo de estas armas de fabricación extranjera hacia las manos de los cárteles de la droga en México representa una gran amenaza para la seguridad”.

En operaciones en contra del crimen organizado, tan solo la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ha reportado en sus informes que entre 2006 y junio de 2015, suman 16 millones 177 mil 653 los cartuchos decomisados, la mayoría de calibre de uso reservado para las Fuerzas Armadas.

“Es evidente que los cárteles tienen armas bastante pesadas, ejemplo de eso son las incautaciones de las autoridades mexicanas, lo que a veces emplean en sus tiroteos y su capacidad fue notoria en Jalisco en mayo de 2015, al derribar un helicópteros”, indicó Adam Isacson, coordinador principal del programa de políticas de seguridad regional de WOLA.

La base de datos de la ATF revela que en el caso de México las armas aseguradas calibre .223 corresponden en gran parte a la AR-15 de Bushmaster, una versión civil de las M16 del Ejército de Estados Unidos, con un cargador con capacidad para 30 balas, que permite al tirador disparar una ronda de 30 municiones en menos de un minuto.

Las Romarm/Cugir .762 de Rumania corresponde a versiones de la AK47 importadas a Estados Unidos, y una vez en territorio estadounidense son convertidas a una versión militar con cargadores para 30 tiros, éstas son las que predominan en México.

“Los grupos criminales mexicanos han venido importando armas, ya sea de Estados Unidos, Centroamérica o Asia, aumentado mucho su capacidad para enfrentar al Ejército de igual a igual”, afirmó Edgardo Buscaglia, investigador principal de la Universidad de Columbia.

La importación, explicó, va en proporción de los cárteles: los nuevos o que buscan consolidarse, como el de Jalisco Nueva Generación que requieren expandirse, necesitan armas muy sofisticadas, de guerra, para enfrentar al Ejército y sus rivales con el fin de vencerlos; las organizaciones grandes no requieren de ese alarde de capacidad de fuego. “Hace siete años anuncié que los cárteles del narcotráfico iban a empezar a derribar aviones y helicópteros, iban a expandir su capacidad logística a un nivel tal que se iban a enfrentar cada vez más a un nivel igual con el gobierno federal y ahí estamos”, indicó el experto.

Gerardo Rodríguez, especialista en seguridad nacional y terrorismo, indicó que el crimen organizado en México comenzó a armarse en la década de los 90, y “el gobierno está preparado para enfrentar este problema, la capacidad del gobierno es mucho mayor al de la delincuencia organizada, pero esto también se ha generado producto del aumento de las capacidades de artillería del crimen organizado”.

Eduardo Vázquez, asesor del Comité Interamericano contra el Terrorismo de la Organización de Estados Americanos (OEA), aseguró que el armamento lo adquieren las organizaciones del crimen organizado de México en países de Europa, África, Asia, Centroamérica, pero principalmente de Estados Unidos.

Decomisos. La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) revela en su informe estadístico de operaciones en contra del crimen organizado que durante el actual sexenio el número de armas aseguradas es de 19 mil 848, de las cuales 13 mil 214 son armas largas y 6 mil 634 cortas, todas son de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas. Mientras que en el sexenio anterior incautó 125 mil 717 armas.

Reportes de la Policía Federal indican que de 17 mil 926 armas incautadas en los últimos seis años, más de 7 mil fueron analizadas y se determinó que se manufacturaron en 33 ciudades del continente americano, Europa, África, Asia y Oceanía. Sólo cuatro de cada 10 armas han podido ser ubicadas por fabricante.

Las mayores incautaciones han sido en los estados de Chihuahua, Baja California, Michoacán, Tamaulipas, Guerrero, México, Sonora y Nuevo León, con un arsenal que incluye rifles Barret calibre .50, que son antiaéreas y con capacidad para penetrar blindaje.

Reportes de la Procuraduría General de la República indican que de 44 mil 153 armas largas y cortas aseguradas entre 2010 y 2014, no existen registros específicos de su origen o fabricación de 29 mil armas de fuego, incluyendo ametralladoras.


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