Independientes adelantados

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Que personajes como Gerardo Fernández Noroña, Pedro Ferríz de Con o Emilio Álvarez Icaza se presenten desde ahora como aspirantes a ser candidatos independientes a la Presidencia de la República en 2018, habla de la necesidad de capitalizar el descontento ciudadano contra los partidos, pero a la vez abre un área de oportunidad para el partido que pueda armar una alianza con otros institutos políticos y sepa ejecutar el traslado de votantes a las urnas el día de la elección, pues entre más candidatos haya en la boleta, menos será la cantidad de votos necesarios para ganar.

La trampa

Las candidaturas independientes pueden ser una moda o una trampa, antes que servir de canal para que los ciudadanos inconformes con lo hecho por los partidos expresen su opinión en las urnas. Luego del triunfo de Jaime Rodríguez Calderón en Nuevo León, junto con otros abanderados sin partido, en las pasadas elecciones intermedias de 2015, han venido surgiendo varios personajes que han anunciado su intención de competir por la Presidencia de la República.

Personajes tan disímbolos han comenzado a anunciar sus adelantadas candidaturas, al más puro estilo de Vicente Fox, considerando que por ser año electoral la opinión pública estará receptiva a este tipo de intenciones. Además, juega a su favor el movimiento que varios aspirantes independientes a varias gubernaturas que estarán en competencia en junio próximo, apadrinados por el ya mencionado Rodríguez Calderón, han comenzado a presentar –con un video como dimos a conocer en una columna anterior–, lo que ha servido para poner la sal a unas contiendas que se caracterizan por las peleas internas para que los partidos elijan candidatos o acuerden alianzas.

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La idea detrás de todo este movimiento, es que los partidos políticos tradicionales ya dieron lo que tenían que dar –y se han llevado todo lo que tenían que llevarse, podríamos agregar–, por lo que es hora de que se renueve la clase política mexicana con otros personajes. El problema con esto, es que quienes están llegando por la vía independiente provienen de esos mismos partidos a los que tanto se critica.

A lo anterior se añade el tradicional abstencionismo que no ha disminuido en los comicios recientes, además de los llamados a boicotear la votación, anular el sufragio o protestar en la boleta. Todo junto, revela un cansancio ciudadano por la forma en que se ha hecho política en México, ante lo cual las candidaturas independientes representan una bocanada de aire fresco para muchos electores, en particular si aspirantes como Pedro Kukamoto o Alberto Merlo se presentan a las campañas.

Pero ocurre que varios personajes que han militado en partidos de distintos signos políticos, una vez agotadas sus posibilidades o con la puerta cerrada, deciden competir por esta vía, como es el caso de algunos de los aspirantes a las gubernaturas en 2016.

Otro caso lo representan algunas personas que cuentan con reconocimiento público –lo que equivale a una parte del camino a la candidatura recorrido–, y que gracias a este piso se atrevan a lanzarse a la aventura, pues habrá algunos que cuenten con prestigio y empiecen a ser tomados en cuenta, en tanto otros son conocidos pero no son tomados en serio por sus antecedentes.

De continuar la presentación de candidaturas adelantadas de cara a 2018, lo que podríamos ver es la construcción de una trampa para que sigan ganando los mismos de siempre. Considere, lector, el número de candidato que se podrían presentar en la boleta electoral dentro de poco más de dos años, si tomamos en cuenta que habrá un representante del PRI y sus aliados, uno del PAN, otro del PRD, uno más de Morena –ya saben quién–, así como uno más de un partido pequeño como Movimiento Ciudadano –si no llega a un acuerdo con el sol azteca–, así tenemos ya a cinco nombres para apuntar en la boleta, más cuatro o cinco independientes, es decir, el votante tendrá que elegir entre 10 opciones para la elección presidencial.

Desde luego que hay que tomar en cuenta que si se divide el voto entre 10, las posibilidades de que el ganador lo haga con el 25% de los sufragios –o menos de surgir más opciones– se incrementa, así que la competencia será entre los entusiastas sin partido –y sin estructura para movilizar, así como menos recursos–, contra maquinarias que ya conocen la receta para la victoria.

Pedir racionalidad y que el esfuerzo se centre en un solo candidato independiente apoyado por un frente amplio, puede sonar a utopía, pero sería la única forma de sacar a los partidos del gobierno. Las banderas de esta candidatura ahí están: lucha anticorrupción, crecimiento económico, empleo, seguridad. Falta ver que puede más, la ambición o los deseos de cambiar a México.

Del tintero

Hoy se cumple un aniversario más, el número 33, de la creación del INEGI, entidad autónoma encargada de dar a conocer distintas mediciones respecto a temas como crecimiento, población, actividad económica, entre otras. Cabe recordar que recientemente renovó su presidencia en la persona de Julio Santaella. Ojalá que por los años cumplidos, en un entorno económico y social complejo, no se les ocurra crucificar al organismo si algún dato que den a conocer refleja precisamente esto que se comentó.


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