Proyectos y sueños frustrados para Sinaloa

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Por: Rafael Morgan

Ya que se tiene un nuevo gobierno en Sinaloa, conviene repasar algunos proyectos de desarrollo económico que se han planteado para el Estado, varios de los cuales ya quedaron obsoletos o las circunstancias los han convertido en irrealizables, aunque tal vez otros se puedan “resucitar” y replantear para que el gobierno y la iniciativa privada estudien su viabilidad y rentabilidad económica y social:

  1. Un mega proyecto olvidado es el del llamado Plhino, Plan Hidráulico del Noroeste, que contemplaba construir las presas de todos los ríos de Sinaloa, Nayarit y suroeste de Jalisco, desde el Río Santiago hasta el Río Fuerte de Sinaloa y Mayo de Sonora, para interconectarlas con un sistema de canales que permitieran surtir de agua para riego, abrevaderos y consumo doméstico a los 4 Estados, con la ventaja de que las dos presas del Río Santiago, la del “Cajón” y la de “La Yesca”, ahora ya terminadas, tienen poca superficie de tierras de riego, por lo que les sobrarían grandes volúmenes de agua por ser un río muy caudaloso. Lo mismo pasaría con el Río San Pedro en Nayarit, al que también le sobraría agua por ser un río grande. Ya están terminadas o en proceso las presas de los Ríos Baluarte y Presidio en Sinaloa y faltaría la presa del Río Piaxta en San Ignacio, pero ya se tiene la base de presas para interconectarlas y asegurar así que prácticamente siempre se contara con el agua necesaria para la agricultura y el consumo humano. Sin embargo, el proyecto ya murió aunque se calculaba que se podrían regar miles de hectáreas del desierto entre Sinaloa y Sonora.
  2. El desarrollo habitacional y turístico de Playa Espíritu, que sería “el Cancún del Noroeste”, en una superficie de más de 2000 hectáreas en terreno plano sin problemas ejidales ni comuneros y sin impedimentos arqueológicos, con once kilómetros de playa, con arenas limpias y oleaje suave. El terreno era de un solo propietario, el ex gobernador Toledo Corro quien, desde luego, él se hizo con ese terreno cuando fue gobernador del Estado. El actual gobierno descalificó el proyecto acusando de corrupción en la adquisición del terreno por caro, pero realmente se compró en 5 dólares el metro cuadrado, cuando actualmente hay terrenos cercanos con vista al mar que se cotizan en 20 dólares el metro. El proyecto se detuvo y se “amorcilló” también porque los hoteleros de Mazatlán lo vieron como competencia, en lugar de verlo como complemento para la hotelería y el turismo. Además, se garantizaría el desarrollo económico y la creación de miles de empleos en los municipios del Sur: El Rosario, Escuinapa, Concordia y el sur de Mazatlán. Pero ahora, López Obrador está “rifando” estos terrenos.
  3. Últimamente se ha hablado de nuevo de la conveniencia de crear y establecer un sistema de cruceros de pasaje y de carga que conecte los puertos de las Bajas Californias, Sonora, Sinaloa, Nayarit y tal vez hasta Jalisco y Colima, lo que implicaría el desarrollo portuario con muelles adecuados y vías de comunicación mejores y más expeditas. No es explicable cómo, teniendo México miles de kilómetros de costas, no exista un sistema de comunicación de cabotaje, cuando menos para transporte de carga. Imagínese toda la producción agrícola por barco mucho más barato que por carretera, e imagínese también el desarrollo turístico tanto local como extranjero, con cómodos transbordadores por toda la costa nacional del pacífico.
  4. Apenas el lunes 22 de noviembre, el periódico Noroeste acaba de publicar que desde hace 10 años se inició el proyecto de dotar de gas natural a toda la zona del noroeste de México, con gasoductos procedente de Estados Unidos que ha incrementado sustancialmente la producción de gas gracias a los yacimientos descubiertos por el “fracking”. Con ese combustible, más barato y menos contaminante que el diesel o el combustóleo, se impulsaría el desarrollo industrial del Estado y hasta el consumo doméstico con instalaciones subterráneas. El asunto va lento, además el gas se ha encarecido a tal grado que ya es más caro que el petróleo, pero sigue teniendo más ventajas no sólo ecológicas sino por su fácil transporte subterráneo por ductos. El problema también se ha complicado por el “huachicol” en los gasoductos y la falta de empresas industriales.

Todavía hay otros proyectos frustrados en los que alguna vez se sonó y de ahí no se pasó, aunque algunos se pueden replantear.


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