lunes, junio 22, 2026
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PRI busca Retener su Último Bastión

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Órale, compas, el 7 de junio Coahuila se pone las pilas, pero nomás para elegir diputados locales. Y el pronóstico pinta flojo: baja participación que ni el calor del desierto logra mover, con encuestas diciendo que más de la mitad prefiere quedarse en la casa viendo la tele en vez de ir a la casilla. Históricamente estas elecciones intermedias apenas rascan el 40 por ciento de votantes. Esta vez, con solo el Congreso en juego y sin gobernador ni presidente de por medio, el abstencionismo podría romper récord. ¡Qué flojera de pueblo!

Mientras tanto, el PRI se frota las manos. Es de los pocos bastiones que le quedan al tricolor y todo indica que puede retener la mayoría en los 16 distritos. La alianza con la Unidad Democrática de Coahuila le da estructura territorial y la maquinaria que nunca falla en el norte. Encuestas recientes ponen a la coalición PRI-UDC al frente con alrededor del 39 por ciento de intención, por encima de Morena-PT que anda en el 35. El gobernador Manolo Jiménez y sus alcaldes en Saltillo, Torreón y Monclova mueven los hilos. El viejo PRI sabe cómo operar cuando la gente no sale a votar: con lealtades locales, acarreados de siempre y esa costumbre de no soltar el poder que ha tenido Coahuila desde hace casi un siglo sin alternancia real en la gubernatura.

Morena y el PT van en alianza total, pero les cuesta trabajo romper el cerco priista. Dicen que en algunos distritos la cosa está cerrada, incluso con empates técnicos, pero la apatía juega a favor del que ya tiene la estructura montada. El PAN anda por su lado, con votos dispersos y sin el impulso de antes. Resultado probable: el PRI se lleva la mayoría de los distritos y sigue controlando el Congreso, aunque con menos entusiasmo ciudadano que un partido de segunda división.

Esto deja un sabor agridulce. Por un lado, el tricolor demuestra que todavía sabe defender su terreno cuando los reflectores nacionales están apagados. Por el otro, una elección con tan poca gente votando dice mucho de la desconexión: los diputados que van a revisar el presupuesto y las cuentas públicas del estado los elige una minoría. ¿Responsabilidad de quién? De los partidos que no emocionan, pero también de un electorado que prefiere el “ni me importa” antes que meterse en política.

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Al final, Coahuila se convierte en laboratorio nacional: si el PRI retiene cómodo su bastión con baja participación, manda un mensaje claro de que las viejas estructuras todavía respiran. Y si Morena logra arañar más distritos de los esperados, será por el hartazgo acumulado. Mientras, los coahuilenses decidirán si salen o se quedan en la hamaca. El 7 de junio lo dirá todo, aunque con poca voz.