El tiroteo de Teotihuacán no solo es una tragedia y un acto condenable: pone al centro de la discusión el tema de la seguridad durante el Mundial y debería abrir un debate sin prejuicios sobre redes sociales y salud mental.
Sobre todo, pondrá a prueba el liderazgo de la presidenta Sheinbaum y su capacidad para brindar certeza y confianza, ante los cuestionamientos externos y un nuevo discurso de odio que se está gestando desde el otro extremo político: el de la justa retribución contra Morena.




























