Opacidad azul…

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Tres ocasiones, al menos, durante el debate del pasado jueves entre candidatos a encabezar Acción Nacional, el “rebelde y violento…” Javier Corral Jurado acusó al “oficialista y continuista…” Ricardo El Cerillo Anaya Cortés de estar financiando su campaña en busca del apoyo de la militancia con recursos públicos, particularmente —o eso, al menos, es lo que hizo pensar a la mayoría— con dinero proveniente de las arcas del Legislativo.

En ninguna de tales ocasiones, las imputaciones del chihuahuense merecieron, siquiera, una palabra del queretano que las desestimara, lo que llamó la atención de no pocos que, en respuesta a lo comentado, recibimos la “amable aclaración” del equipo de campaña de Anaya, de que ya él mismo, en ocasión de presentar su solicitud de licencia para dejar su curul en San Lázaro y, en consecuencia, la coordinación de la fracción, había aclarado “de manera suficiente”.

Refirieron que, en tal ocasión, el seguro sucesor (por designación) de Gustavo Madero en la conducción del panismo había explicitado cómo, mientras al asumir la conducción de la bancada panista las finanzas de la misma se encontraban en situación deficitaria, al dejar la posición a finales de junio, no sólo negó haber incurrido en despilfarro alguno sino que, incluso, estableció que el faltante inicialmente detectado de 35 millones de pesos había sido subsanado… “merced a la realización de ahorros por 14 millones de pesos, y la negociación exitosa de una aportación extraordinaria de recursos de la propia Cámara por el resto”, según habría explicado él mismo a sus pares, en la última plenaria de la bancada, el 1 de julio, que encabezó.

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Es verdad que, hoy, nadie puede ni acusar al queretano de haber incurrido en excesos o dispendios en el uso de los recursos, ni de un manejo deshonesto de los mismos.

 

Sí, en contrario, en opinión incluso de quienes antes coordinó y de algunos que forman en su equipo, El Cerillo Anaya, como gustan referirse a él sus coterráneos, es susceptible de ser imputado por no haber respondido con claridad y suficiencia a los reiterados reclamos de transparencia y “no opacidad” de algunos de sus coordinados, ni durante su gestión al frente de la bancada ni cuando dejó la misma en manos de Marcelo Torres Cofiño, para emprender la búsqueda de la dirección nacional de su partido.

 

Opacidad y falta de transparencia habría que decir en su descargo, a las que el ahora candidato abona al no posibilitar la presentación (en la sesión del 1 de julio) de un informe detallado de las finanzas del grupo, más con ánimo de “proteger” la ya de suyo muy dañada imagen de sus impresentables antecesores y actuales promotores (a la presidencia partidista): Luis Alberto Villarreal García y José Isabel Chabelo Trejo Reyes, que por convencimiento o intención de ocultar algo.

 

Opacidad y falta de transparencia, vale agregar, a las que de igual manera aporta el administrador del GPPAN y presidente de la Comisión de Vigilancia, diputado Isaías Cortés que, por la razón que se quiera, no acaba de presentar tampoco el informe “detallado” que los legisladores miembros de la bancada, particularmente aquellos que más allá de intereses particulares buscan preservar la imagen y plena vigencia del panismo con sus principios y valores, vienen exigiendo.

 

El expediente entonces, ante el inminente cierre de la LXII Legislatura, sigue abierto…


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