A unos días de que arranque el Mundial 2026, las redes sociales están que arden con lo que pasa en la Ciudad de México. Versiones, fotos, videos y miles de comentarios de usuarios circulan por todos lados: la capital luce lejos de estar lista en movilidad, con tráfico diario infernal y un transporte público que sigue dando de qué hablar. Y para rematar, la ocurrencia de pintar todo de morado.
Según lo que se ve en X y Facebook, el gobierno de Clara Brugada mandó pintar puentes, barandales y vialidades de morado como parte de la “ajolotización” de la ciudad. Pero resulta que las normas de seguridad vial piden amarillo. Ahora andan repintando de amarillo lo que recién pintaron de morado.
Usuarios como @Funesta subieron imágenes irónicas: “Esto pasa cuando no pintan de morado la infraestructura… se cae y ya en el suelo se ve aburrida”. Otro, @cero51, comentó: “Cada semana la transforman: primero morado, a la semana siguiente amarillo”. Hay quien calcula que se gastaron más de 66 millones de pesos en esta pintada, según reportes que circulan.
Muchos capitalinos en los comentarios dicen que mientras pintan y repintan, los embotellamientos siguen igual de brutales. El Metro saturado, el Metrobús lento, baches que no se arreglan y obras que más parecen estorbo que solución. Versiones no confirmadas hablan de que las obras de última hora no alcanzarán a mejorar realmente la movilidad para los miles de turistas que llegarán.
En redes se repite la misma queja: “Priorizan el show visual en lugar de arreglar lo de fondo”. Hay sospechas de que todo esto es más para la foto que para resolver el problema real de mover a tanta gente. Algunos defienden que el morado es parte de la identidad y el ajolote, pero la mayoría de los comentarios que veo se burlan del doble gasto: pintas, te regañan, vuelves a pintar.
La ciudad está a nada del partido inaugural y la sensación que dejan los trascendidos y publicaciones es de improvisación. Tráfico que no afloja, transporte deficiente y una capita de pintura que no tapa los problemas de siempre.
Ojalá las versiones pesimistas no se cumplan y todo salga bien. Pero por lo que se lee en las redes, los chilangos ya están hartos de llegar tarde mientras la ciudad se pinta de un color y luego del otro.






























