En las redes sociales no se habla de otra cosa. Usuarios de todas las plataformas repiten la misma sospecha: Andrés Manuel López Beltrán, mejor conocido como Andy, anda nervioso. No tanto por las denuncias de la oposición que lo acusan de actos anticipados de campaña, sino por algo más incómodo. Según versiones que circulan de boca en boca digital, lo que realmente le quita el sueño es la grabación que el columnista Héctor de Mauleón dio a conocer en El Universal.
En esos videos —sin audio, aclaran varios comentarios— se le ve platicando durante horas en un restaurante de la Condesa con su hermano Gonzalo, el diputado Daniel Asaf y un par de empresarios de peso. Representantes del poder económico, justo eso que su papá, el expresidente López Obrador, juraba que iba a divorciar del poder político. La reunión no muestra ningún acto ilícito a simple vista, insisten los que han visto las imágenes. Lo que sí deja claro, según las voces en redes, es que alguien los estaba vigilando de cerca. Y esa es la pregunta que, de acuerdo con múltiples usuarios, tiene a Andy con el alma en un hilo: ¿quién los grabó?
Las versiones no confirmadas vuelan. Hay quien asegura que se trata de un seguimiento profesional, de esos que planean con anticipación, colocan cámaras y esperan las horas que sean necesarias. Otros comentan que no es la primera vez: ya antes aparecieron fotos detalladas de su viaje a Japón, con facturas de cenas carísimas y gastos de hotel que sumaban cientos de miles de pesos. “Si les sacaron hasta la cuenta del restaurante en Tokio, imagínense lo que tendrán de esta reunión”, escriben varios en sus publicaciones. Hay quien menciona a agencias extranjeras, otros señalan a instancias internas del gobierno y no faltan los que apuntan a rivalidades dentro del mismo movimiento. Ninguna de estas versiones está confirmada, claro. Son rumores, comentarios y trascendidos que corren por las redes como reguero de pólvora.
Lo que sí se ve en los videos, según los que los analizan cuadro por cuadro, es a Andy fumando un cigarro tras otro, con cara de preocupación. Su hermano se va más temprano. La mesa sigue. Y afuera, según se comenta, había varias camionetas con escoltas. Aun así, alguien logró grabarlos durante más de cinco horas sin que nadie se diera cuenta a tiempo. Eso, dicen en las redes, no lo hace cualquiera.
La pregunta se repite una y otra vez en comentarios y publicaciones: ¿quién vigila a Andy y cuánta información tiene de él y de su círculo? Hay quienes aseguran que el nerviosismo se nota en su baja de perfil reciente y en el tono defensivo con el que respondió, llamando “espía” al periodista. Otros simplemente se burlan: “El que nada debe, nada teme… o eso decía el discurso”.
Mientras las versiones siguen corriendo sin confirmación oficial, una cosa parece clara en el espacio digital: a Andy no le preocupa tanto lo que se diga de la reunión, sino el simple hecho de que alguien lo tenga tan bien ubicado. Y eso, comentan por ahí, sí que puede quitar el sueño.



















