En redes sociales no se habla de otra cosa desde que salió la columna de Héctor de Mauleón en El Universal. Según lo que circula, el pasado 24 de agosto Andy López Beltrán, el hijo del expresidente, se metió a una reunión larga en el restaurante Magazzino, en la Condesa. Iba con su hermano Gonzalo, con Daniel Asaf y un par de empresarios. El lugar, dicen las versiones, se cerró nada más para ellos. Duró como cinco horas.
Lo que más está dando de qué hablar no es solo la lista de invitados ni el vino caro que aparece en las imágenes. Son los videos. Grabados con trípode, según comentan usuarios en distintas plataformas. Se ve a Andy tomando tequila, encendiendo cigarro tras cigarro y con cara de preocupado. Una cara que, según quienes han visto los clips que se comparten, no es la de alguien que está de sobremesa relajada.
En redes ya armaron la comparación con el viaje a Japón. Ahí también lo fotografiaron en momentos precisos, con el mismo estilo de seguimiento. “Otra vez lo tienen marcado”, escribe un usuario. “Esto no lo hace cualquiera con el celular en la mano”, dice otro. Hay quienes aseguran que se trata de una vigilancia profesional, de alguien que sabe exactamente a dónde va, a qué hora y con quién se reúne el aspirante a diputado por Tabasco.
Circulan versiones de todo tipo. Unas dicen que el nerviosismo de Andy tiene que ver con las noticias del caso Corrales y lo que se mueve alrededor de Sinaloa. Otras apuntan a las investigaciones de huachicol fiscal que han salpicado a gente cercana a su círculo. Hay comentarios que insisten en que alguien, o alguna organización, le está haciendo marca personal desde hace tiempo. Nadie confirma nada oficial, pero el detalle de los videos con trípode es el que más se repite en las conversaciones digitales.
En los mensajes que se leen por todos lados se mezcla la sorpresa con la sospecha. “Si hasta en Japón lo siguieron, imagínate aquí”, comenta uno. “Esto ya parece trabajo de inteligencia”, escribe otro. Hay quienes lo toman como prueba de que el hijo de López Obrador sigue bajo la lupa de sus adversarios, y quienes ven en la filtración un mensaje claro: lo están viendo de cerca.
Lo cierto es que la columna de Mauleón y los videos que la acompañan prendieron de nuevo el tema. Andy vuelve a ser noticia no por un mitin ni por una declaración, sino por una reunión privada en la que, según lo que se ve y se comenta, no lograba disimular la tensión. Y en redes, mientras tanto, las versiones siguen creciendo: que si es seguimiento político, que si es presión, que si alguien quiere documentar cada paso del aspirante a una curul.
Todo esto, hay que decirlo, circula como rumor y comentario de usuarios. Algunas piezas tienen respaldo en la nota periodística, otras son puro trascendido. Pero el hecho de que existan imágenes grabadas con tanto cuidado ya generó la sensación de que Andy López Beltrán no camina solo. Alguien, o varios, parecen saber exactamente dónde está y cómo se le ve la cara cuando cree que nadie lo observa.



















