Mitomanía presidencial

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El que fantasea se engaña a sí mismo, los mitómanos engañan a los demás. Los mitómanos resultan una peligrosa mezcla de narcisismo e histrionismo. Como narcisistas son personas que necesitan sentirse grandiosas. Como histriónicos no saben vivir sin ser el centro de las miradas. La mitomanía, también conocida como pseudología fantástica, es un trastorno psicológico que consiste en una conducta repetitiva del acto de mentir. Los mitómanos suelen mentir con el fin de conseguir beneficios como atención, admiración o bien evitar un castigo.

Los mitómanos como ya sabes quien, son personas fantasiosas, que les gusta imaginarse a sí mismos dotados de un poder especial, unas cualidades grandiosas o un éxito excepcional. Es humano albergar deseos e imaginarnos que los conseguimos. La diferencia estriba en que el mitómano trata de hacer pasar esas fantasías por realidad. El que fantasea quizá se engaña a sí mismo, pero los mitómanos engañan a los demás.  Con sus mentiras construyen un personaje que no son, con el cual logran obtener la admiración de los demás.

Vivimos una etapa donde la mentira ha invadido al gobierno. La simulación, el engaño, la auto complacencia, el egocentrismo, la manipulación propagandística y los intentos de persuasión de que el presidente va bien, de que estamos mejor que antes, que es honesto aun sin serlo, son conferencias mañaneras que infoxican a diario. AMLO raya en lo perverso. Es un manipulador irredento, es un mentiroso que quizá ya ni recuerde ni distinga en donde termina la verdad que intenta ocultar de la que él es capaz de distinguir. Ha sido capaz incluso de recurrir a inventar enemigos, fingir enfermedades, a utilizar a la propia familia, a poner en el ojo del huracán a esposa, hijos, hermanos o allegados. En lugar de explicar, se busca la compasión. Cortinas de humo para que no se vea su corrupción, su mal gobierno. La premisa de ruido mayor tapa al ruido menor ha sido puesta en práctica este sexenio, sin ética alguna.

La estadística demuestra que la propaganda ha sido hasta ahora efectiva para conservar la confianza en el presidente de aún, muchos mexicanos. El despertar, el abrir los ojos, el darse cuenta de que entre lo que AMLO piensa, dice y hace hay un abismo negativo de diferencia, es un proceso lento, pero inevitable. La verdad siempre sale a flote y el juicio severo de la comunidad llegará, así sea tras el transcurso de años o décadas.

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El gobierno de AMLO entró a su último tercio. Su gestión ha sido nociva para la hacienda pública. Ha gastado, despilfarrado, desperdiciado dinero que no es de él, tirando al caño por imponer por la fuerza sus caprichos populistas, plagados de mentiras. Hay que destacar que México sí se ha endeudado en su sexenio. Que los combustibles se incrementaron. Que la corrupción anterior no fue castigada y la del presidente y su gobierno sin duda alguna será revisada en el futuro y castigada. Podrá tardar años quizá, pero los delitos en que podría estar inmiscuido  no prescriben.

El recuento estadístico de las conferencias mañaneras revela que cada vez miente más y es entendible: Cada mentira, exige nuevas mentiras y para evitar ser descubierto, el mitómano continuará engordando su telaraña de mentiras. México sobrevivirá a las mentiras, al engaño, al populismo y al mal gobierno. Saldremos adelante. Es cosa de tiempo y de que haya mexicanos que decidan repensar a la patria y recuperar el buen camino.


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