La confianza de los consumidores en México inició el 2026 sin el impulso esperado. De acuerdo con el más reciente reporte de TResearch, el Índice de Confianza del Consumidor se ubicó en 44 puntos durante enero, una cifra que se mantiene estancada por segundo mes consecutivo y que se encuentra por debajo de los niveles registrados hace un año. Este escenario refleja una «cautela persistente» en las familias mexicanas ante un panorama económico que no termina de despegar.
Los datos revelan un panorama de debilidad en las expectativas a futuro. La percepción sobre la situación económica para los próximos 12 meses sufrió una caída de un punto en comparación con enero de 2025. Este descenso sugiere un menor optimismo respecto a la evolución de los ingresos personales y el entorno financiero general del país.
El consumo duradero en la cuerda floja
Uno de los puntos más críticos del informe es la disposición de los ciudadanos para adquirir bienes de consumo mayor. Actualmente, solo 3 de cada 10 mexicanos consideran que tienen posibilidades reales de comprar bienes duraderos, como electrodomésticos o muebles, durante este año. Esta cifra confirma que el gasto familiar sigue fuertemente condicionado por la incertidumbre y la presión económica.
En contraste con la caída en las compras de riesgo, el ahorro parece ser la nueva estrategia de defensa de los hogares. El reporte destaca que:
2 de cada 5 mexicanos ya se encuentran ahorrando activamente en la actualidad.
1 de cada 2 ciudadanos confía en que tendrá la capacidad de ahorrar dentro de un año.
Esta tendencia hacia el ahorro, en lugar del gasto, muestra una postura defensiva ante un entorno económico que los propios consumidores perciben como frágil.
Estabilidad sin señales de recuperación
Aunque la evaluación de la situación económica actual se describe como «estable» al arranque de 2026, los analistas de TResearch advierten que no existen señales claras de una recuperación acelerada. Esta falta de dinamismo es la que precisamente frena las decisiones de consumo de mayor riesgo entre la población.
Para los interesados en la política y economía nacional, estos indicadores son vitales, ya que la confianza del consumidor suele ser un termómetro directo del impacto de las políticas públicas en el bolsillo de los ciudadanos. Mientras las expectativas se debiliten, el mercado interno seguirá mostrando signos de contención.






































