¿Mamut blanco?

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La noticia de la semana en los medios de comunicación es la inauguración del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) en lo que fuera la Base Aérea Militar de Santa Lucía. En especial por la participación de quien decidiera su construcción hace más de tres años. Tuvo comentarios encontrados desde un principio. Es el segundo caso en el país de un aeropuerto objeto de más debates en medios de comunicación que en mesas de diseño de arquitectos y expertos en aeronáutica.

Por supuesto, los medios de comunicación alineados con el régimen y sus comentaristas afines escribieron y hablaron maravillas del edificio aún en obra gris. Por el contrario, quienes han sido críticos describieron errores y pifias del lugar, incluyendo la falta de servicios como agua y drenaje o los problemas de conectividad con la CDMX, supuesto beneficiario del aeropuerto. En ningún medio hubo objetividad, al igual que ha dividido al país el inquilino de Palacio, con él o contra él, sin términos medios.

La verdadera prueba la dará el tiempo, y puede ser más que sólo un Museo del Mamut. Pasados los primeros días, y finalizando los muchos pendientes, veremos la realidad: si en verdad puede combinarse con los otros aeropuertos metropolitanos, si las aerolíneas multiplican sus rutas hacia y desde el AIFA, si quienes controlan su espacio aéreo pueden coordinarse con sus pares y con los pilotos para lograr un espacio aéreo exitoso. También si mejora el tráfico en el actual aeropuerto AICM y si entre todos dan un buen servicio a los pasajeros.

A mi me parece que establecer más de un aeropuerto para la CDMX fue un error y no va a beneficiar a esa ciudad. Beneficiará a Cancún, Guadalajara, Monterrey, Atlanta, Dallas, o Panamá pues quienes no viven en el área de la CDMX ya tienen mejor conectividad con vuelos directos al resto del mundo. Recordemos la pifia del otro aeropuerto decidido por el dedo presidencial.

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Hace poco más de 40 años se requirió un nuevo aeropuerto para Tuxtla Gutiérrez, capital de Chiapas. Se decidió hacerlo en Llano de San Juan, y sólo estuvo en operación 18 años. Localización decidida sobre las rodillas, sin estudios aeronáuticos o metereológicos, con base a la decisión presidencial de José López Portillo para beneficiar personalmente al gobernador Manual Velasco Suárez. Con su construcción, las fuerzas armadas recuperaron el aeropuerto Francisco Sarabia que tomó el nombre de Terán o Base Militar Nº 6, pero el gusto les duró solamente 18 años. El de Llano de San Juan tuvo que dejar de ser aeropuerto debido a que las condiciones metereológicas (neblina y fuertes vientos) obligaban a cancelar buena parte de las operaciones. En su segunda época, el aeropuerto Francisco Sarabia se utilizó seis años más hasta que se construyó un tercero, el Ángel Albino Corzo, que esperamos durará muchos años, volviendo el de Terán a la Fuerza Aérea.

La experiencia de Llano de San Juan no fue suficiente para recordar que la investidura presidencial, por sí sola, no garantiza la buena operatividad, especialmente en decisiones técnicas como es el caso de un aeropuerto. Veremos en el transcurso de los próximos años el destino futuro de lo que se construyó en terrenos de la Base Militar de Santa Lucía no sea similar al que ahora tienen las instalaciones de Llano de San Juan.

Aquella fuerte inversión es ahora un elefante blanco aunque convertida en Escuela Nacional de Protección Civil y sus pistas se usan apenas para calificaciones en carreras de automóviles. Habrá que esperar que el AIFA  no se convierta en elefante blanco o peor, en mamut blanco.

 


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