Los nuevos ciudadanos

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Con el auge de las redes sociales y los medios digitales, que permiten a cualquier persona generar contenidos y difundirlos masivamente, se están dando cambios en la conducta de los ciudadanos los cuales inciden en los procesos electorales. Ahora, los candidatos y sus equipos se enfrentan a cuestionamientos, reclamos y hasta burlas en redes, lo que antes sólo ocurría en algunos recorridos por las calles.

Novedades

Internet ha cambiado la forma en que en las campañas interactúan candidatos y ciudadanos. Desde luego que no se trata de describir las estrategias que los partidos siguen para tratar de persuadir a los votantes, sino de llamar la atención acerca de la forma en que el contacto con los ciudadanos se ha modificado.

Por principio de cuentas, los candidatos ahora acuden a la cita en redes sociales arropados por un equipo que maneja sus cuentas y por asesores que los orientan en campaña. Estos últimos pueden contribuir a la campaña con los llamados «bots», es decir cuentas creadas exprofeso para simular interacción con ciudadanos, para generar una imagen positiva para el candidato o atención acerca de una actividad o propuesta. También se crean cuentas para atacar a los adversarios.

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Este escenario se repite por cada uno de los abanderados que participan en los procesos electorales, pero estos equipos –en su mayoría improvisados y sin los conocimientos necesarios–, no están preparados para enfrentar a los nuevos ciudadanos conectados, aquellos usuarios que desean hacer valer su opinión y apoyar sus preferencias políticas.

Así, tenemos a los cibernautas que cuestionan toda la información que presentan los medios tradicionales, pues parten de la idea de que éstos mienten o porque odian al partido o al candidato, o se les paga para que lo hagan. Con igual rigor enfrentan los mensajes de los abanderados que no son de su preferencia, generando algunos episodios negativos si el candidato o su equipo equivoca la respuesta.

Rechaza las opiniones que no coincidan con su punto de vista y se encargan de difundir aquellas que empaten con sus apreciaciones. Piensa que los asuntos del Partido son exclusivamente de los simpatizantes y rechazan las opiniones de los demás. Los candidatos de su preferencia gozarán de un apoyo extra al que tenían considerado y los adversarios una lluvia de notas negativas que no sabrán cómo detener.

Algunos llegan a posiciones extremas, como creer que son los únicos demócratas, cualidad que no reconoce en militantes de otros partidos o ciudadanos sin membrete, mucho menos en los representantes partidistas que no son de su agrado, por lo que se encargarán de dar a conocer los errores, vicios o peligros que implica una determinada persona en busca de un cargo de elección popular, como sucede de manera cotidiana con el actual dirigente nacional de Morena.

También piensan que la ropa sucia se lava en casa –este es uno de sus principios más expresado en redes–, aunque sean los propios militantes de su partido quienes sacan a la luz problemas internos. Pero, en contraste, no tienen empacho en dar a conocer lo que pasa en la casa del contrario, incluso si no está confirmado el dato.

Sus debates con otros usuarios, periodistas y políticos son cotidianos, llegando a utilizar una gran cantidad de recursos, como los famosos «memes», enlaces a portales que difunden información que empata con sus opiniones o propósitos, comentarios sarcásticos e, incluso, insultos con el fin de ganar la discusión.

Es así que las campañas deben incorporar a sus estrategias formas de atender a este tipo de público que crece con la masificación de las tecnologías de la información, lo que posibilita que cada teléfono celular se convierta en una trinchera desde la cual tomar parte de esta batalla por las ideas y los votos, pero por lo visto en los procesos electorales recientes, los partidos están lejos de considerar a este sector como parte de sus estrategias.

Lo apreciado hasta ahora, por parte de los institutos políticos, es una repetición de mensajes propagandísticos, ideados teniendo en mente otro medio, sin considerar la interacción con este y otro tipo de público, además de que no se planea alguna respuesta a los ataques de los equipos contrarios, recurriendo más a la táctica de ignorar que la de tratar de convencer a quien piensa de manera distinta.

Tampoco se piensa en equipos de apoyo que ayuden en el debate en redes, aunque algunos piensen que es su deber por lo que saltan al ciberespacio a defender la causa, pero sin coordinación, información y sin el reconocimiento de la fuerza política que apoyan. Si se gana, nadie se los agradecerá y si la derrota llega, ni ellos mismos reconocerán los errores.

Se trata de los nuevos actores en los procesos procesos políticos, los mismos que pueden incidir en los procesos electorales o, simplemente, hacer que la información que recibamos a través de nuestras cuentas sea un poco más interesante o, al menos, divertida.

Del tintero

Los partidos comienzan a voltear a ver los problemas en sus padrones de militantes, algunos comienzan a idear soluciones pero con la idea de que no afecte el número de miembros, ya sea porque nos desean perder la impresionante cifra de su listado o porque estarían en riesgo de perder el registro.

 

Twitter: @AReyesVigueras


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