La solución somos nosotros (1)

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No hay novedad alguna en que la clase política en general, hoy día, está viviendo una grave crisis de credibilidad por parte de la población. El rechazo a todo cuanto tenga que ver con gobierno, autoridad o similares está a la vista. La desafección política crece a la par. Principios como probidad, honestidad, congruencia o responsabilidad no forman parte de su acerbo cultural, y mucho menos, pero mucho menos, de su comportamiento.

¿Cómo se arribó a semejante abismo? Por la ruta de la impunidad. Una impunidad aprobada cada equis número de años, por la mayoría —muy reducida, pero mayoría al fin—  que acude  a las urnas. 

Vivimos tiempos en que a los honestos se les aísla y a los corruptos se les entroniza. Apartados y ridiculizados en este mundo de al revés, como dicen estos versos que en algún lado escuché o leí: “Es lo mismo el que labura/ noche y día como un buey,/ que el que vive de los otros,/ que el que mata, que el que cura/ o está fuera de la ley”.

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En nuestra amada entidad federativa quienes denuncian los atracos del gobierno en turno no ganan elecciones, es más, “caen gordos”. Y no escribo esto a tontas y a locas, la megadeuda adquirida durante la administración de Humberto Moreira, el atraco sin sanción alguna para el responsable y su séquito, la nula información sobre el destino de lo atracado, no ha hecho mella alguna en la voluntad de los únicos que pueden cambiar este estado de cosas.

Lo que necesitamos es, crear conciencia, persuadir que esta arritmia moral es motivo y razón de la decadencia que está comiéndose las posibilidades de generar bienestar colectivo. Tenemos que convencer a la ciudadanía de que tolerar a los corruptos es la causa de nuestros peores males, que en Coahuila ha aumentado la pobreza y que la clase media, que es sinónimo de prosperidad en cualquier país de primer mundo, aquí va a la baja.

La participación cívica es inminente en Coahuila, es fundamental conjuntar el esfuerzo de la ciudadanía para generar una transformación que mejore su nivel de vida. Es imprescindible que los coahuilenses participen en forma activa en la resolución de problemas comunitarios, puesto que nadie mejor que el que siente el rigor de la problemática en forma directa conduzca un cambio cualitativo en el desarrollo económico, político y social. La gama de participación es variada y rica: comités de vecinos, organizaciones de profesionistas, cooperativas, asociaciones empresariales, sociedades de alumnos, o padres de familia.

¿Por qué participar?, ¿Por qué opinar?, ¿Por qué protestar?. Porque cuando lo hacemos ejercemos derechos, los nuestros, manifestamos nuestros puntos de vista y defendemos lo que por derecho nos corresponde, y con ello nuestros ideales. ¿Por que participar?, Porque al hacerlo creamos un vinculo entre nuestros ideales, nuestros principios y hábitos culturales, y esto se traduce en compromiso, compromiso con nosotros mismos y con la comunidad de la que somos parte viva y sustantiva y al exigir honestidad y respeto al orden jurídico nos comprometemos en dos vías, primero porque si somos capaces de ver las faltas de otros, también lo seremos para ver las propias, y no hay nada más comprometedor que vernos a nosotros mismos, y preguntarnos ¿Cómo lo estamos haciendo?

He ahí la gran interrogante, ahí está nuestra arma contra la corrupción. Si no exigimos, si no participamos, estamos alimentando la corrupción, la continuidad, de modo que a mayor corrupción mayor participación.


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