La pandemia nuestra de cada día

0
384

Por: Iván Jorge Paoli Bolio

Desde la múltiple irresponsabilidad que se dio al inicio de la pandemia en el país y, a pesar de ella, se ha dado un proceso de aprendizaje por parte de la población. Este proceso evolucionó y poco a poco se empezaron a utilizar cada vez más los cubrebocas en lugares públicos, hasta el mantenerse en encierro en las casas, el uso de materiales desinfectantes para superficies diversas y el uso de gel para las manos.

Este proceso ha sido paulatino y lento si se considera que el gobierno no puso el ejemplo y que, desde el inicio de la pandemia, ha transcurrido más de un año y, como puede suponerse, no ha sido por mérito de de las autoridades de salud, empezando por el subsecretario Hugo López Gatell, sino de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por la publicación en nuestro país de sus indicaciones para contrarrestar la enfermedad.

El descuido de nuestras autoridades ha llevado ya a más de 220 mil muertes reconocidas oficialmente, y a más de 600 mil según estudios de especialistas internacionales que han investigado el caso de México considerando que exceso de mortalidad es la diferencia entre el número total de fallecimientos del 2020 y las que se hubieran podido esperar si no hubiera existido la pandemia.

-Publicidad-

Es particularmente indicativa la indiferencia oficial ante la mortalidad general y, de manera muy significativa, la del personal médico en clínicas y hospitales, que al día de hoy supera los 50 mil fallecimientos y pone a México como el país con más muertes de médicos por la pandemia, personal de enfermería, de intendencia y de transporte.

Todo el mundo se enteró de la falta de equipos preventivos para ese personal por las irresponsabilidades del sector salud en razón de del trabajo que heroicamente ha realizado y sigue realizando. A inicios de la pandemia se hizo público que se vendió a China un número importante de cubre bocas a un precio muy bajo y que luego tuvo que comprar la Secretaría de Salud, a un precio mucho más elevado, para paliar la falta de equipos, que el propio personal de salud tuvo que comprar de sus propios recursos, porque el gobierno no lo proveía para los hospitales públicos y privados.

Lo anterior a pesar de las recomendaciones de la OMS que, entre otras, pedía que se realizaran pruebas y más pruebas para tener elementos metodológicos que permitieran localizar las regiones donde la pandemia se estaba dando con mayor virulencia y poder frenar su propagación. La completa insuficiencia de la instrumentación de esas pruebas y su aplicación, no ha permitido establecer con un mínimo de rigor y precisión el número de contagios y fallecimientos por región y prever para evitarlos en la mayor medida posible.

A partir de lo anterior puede considerarse que no ha habido, tampoco, la planeación indispensable para la aplicación de las vacunas y que con ello la pandemia podrá continuar con una carga importante de fallecimientos, a diferencia de los países que sí lo han hecho, entre ellos Japón, Alemania, Corea del Sur, Islandia y algunos otros.

A favor del gobierno se alega que México no tiene los recursos económicos ni científicos que esos países, sin embargo, países con mucho menos recursos que el nuestro no han llegado al porcentaje de mortalidad que ahora lamentamos. Ahora se pretende iniciar clases presenciales en unos días y ello, puede generar una nueva ola de contagios, pero su contención no se encuentra suficientemente prevista como no lo estuvo desde el principio.

Menos mal que se ha dado el proceso de aprendizaje a que ha obligado la pandemia, lo que no es mérito de las autoridades sino del poco o mucho sentido común que ha desarrollado la población.  


There is no ads to display, Please add some

Deja un comentario