Gobierno y autodefensas: La ley no es para todos

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En sus inicios, los civiles armados fueron etiquetados por la autoridades como fuera de la ley. Se les persiguió y se encarceló a varios de sus líderes, entre ellos, su fundador José Manuel Mireles. Con la llegada de Alfredo Castillo como comisionado federal la consigna fue clara: nadie que no esté dentro de la institucionalidad puede estar armado. Ahora, tras la salida del enviado de la federación, el Gobierno del Estado propone crear alianzas, y estrechar relaciones con quienes están fuera de la ley. Sin embargo, los fundadores del movimiento siguen presos.

Mientras el movimiento de las autodefensas apunta hacia un reconocimiento tácito por parte del gobierno de Michoacán, su fundador, José Manuel Mireles permanece recluido en una cárcel federal de máxima seguridad, en donde el encierro de 7 meses ha comenzado a mermar su salud.

En medio de un proceso penal lento y empantanado, la defensa de Mireles asegura que la autoridad judicial se observa con una insensibilidad total, desubicada. “(Están) totalmente rebasados entre los que son sus obligaciones de aplicar la ley y sus obligaciones de actuar inteligentemente”, dijo el abogado Javier Livas Cantú, en entrevista con Reporte Indigo.

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El doctor Mireles fue detenido la tarde del 27 de junio del 2014, en la población de Acalpican, en la tenencia de la Mira, del municipio de Lázaro Cárdenas.

Junto con él fueron detenido otros 82 autodefensas cuando se disponían a tomar por asalto la seguridad del puerto Michoacano, en clara desobediencia al Gobierno Federal, que les insistió a los rebeldes que no marcharan sobre la zona portuaria.

Tras su detención fue acusado de los delitos de portación de armas de uso exclusivo del Ejército y de delitos contra la salud en la modalidad de portación de drogas.

El primero de los delitos es grave, por lo que el juez federal que lleva el caso decidió que Mireles fuera recluido en la cárcel federal de Hermosillo Sonora, en donde actualmente se encuentran procesados miembros del cártel de Los Caballeros Templarios contra los que él mismo se levantó.

A Mireles solo se le permite la movilidad al interior de su celda. Pasa la mayor parte del tiempo en la inactividad. Tiene derecho a dos libros. En ocasiones le permiten salir una hora al patio y se alimenta con una dieta basada en frijoles, arroz y carne de cerdo. Siempre que es trasladado es vigilado por dos custodios.

De acuerdo a fuentes de la Secretaría de Gobernación, el líder de las autodefensas tiene derecho a una llamada telefónica de 10 minutos cada 6 días. Puede comprar en la tienda de la cárcel solo productos para su higiene personal cada 10 días, y le han otorgado el beneficio de la visita familiar cada 13 días, por espacio de cuatro horas. Solo familiares en línea directa (padres, hijos, hermanos y esposa) son los que lo pueden visitar.

Bajo el pretexto de aplicar el protocolo de Estambul –un instrumento internacional creado para evitar tortura, castigo y tratos crueles a prisioneros- la dirección del Cefereso 11, en donde está recluido Mireles, ha dictado un acuerdo para que se le mantenga en aislamiento del resto de la población penitenciaria, lo que  lo mantiene siempre en solitario en una celda del Centro de Observación y Clasificación (COC), lejos de la población penitenciaria.

El único esparcimiento al que tiene derecho Mireles es la lectura.

Una vez al mes lo visita el personal de bibliotecas para entregarle dos libros de los que él haya solicitado. A Mireles no se le permiten textos de psicología ni derecho, para evitar que manipule a sus carceleros.

Un proceso lento y difícil

Ala fecha el proceso del líder fundador de las autodefensas en Michoacán, José Manuel Mireles se encuentra empantanado.

La defensa no se atreve a señalar una fecha posible para el cierre del proceso. Los abogados que tienen un poder notarial para representar a Mireles no han sido reconocidos como tales por la instancia judicial, la que mantiene sus tiempos y procedimientos para entregar la defensa del detenido.

Javier Livas Cantú asumió la defensa de Mireles en la primera semana de diciembre del 2014, luego de que la abogada Talía Vásquez Alatorre renunció como su defensora.

Desde entonces Livas Cantú, pese a los intentos y constantes peticiones, no ha podido ingresar a la cárcel en donde se encuentra su defendido.

El abogado defensor asegura que el proceso que encara Mireles se observa lento y difícil, pero hay confianza para poder entregar buenos resultados, conforme se vayan desahogando las etapas del procedimiento.

Lo primero que está por hacerse, refiere, es conocer a fondo los autos del expediente, a fin de plantear una defensa.

Dicho documento, que se encuentra marcado con el número 137/2014 a cargo del juez federal José Armando Wong Aceituno, consta hasta el momento de al menos 10 tomos. Cada uno de mil fojas, debido a la cantidad de declaraciones que el agente del ministerio público tuvo que incorporar para sostener la solicitud del auto de formal prisión, que finalmente fue otorgada por el juez de la causa.

La ley Mireles

De acuerdo al abogado Javier Livas Cantú la única vía sobre la que se observa la libertad de José Manuel Mireles más allá del proceso penal que encara, es la que podría obsequiar la ley de amnistía que está siendo empujada en el Senado de la República por el panista de Baja California, Ernesto Ruffo

La ley se encuentra congelada. Los senadores del tricolor no quieren aprobar la ley de amnistía para los autodefensas que se encuentran presos, entre ello Mireles, pues actualmente hay más de 2 mil  400 personas vinculadas al delito.

La también ya conocida como Ley Mireles, tiene la intención de liberar solo a 383 presos federales que fueron detenidos en Michoacán al momento de defender sus localidades.

La principal promotora de la negativa a la ley es la senadora priista Arely Gómez González


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