Fuerte Aguacero

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Como fuerte aguacero llovieron un sinnúmero de denuncias penales y procedimientos administrativos en contra de Rodrigo Medina y muchos de sus funcionarios del sexenio pasado. Abarcan casi todas las dependencias del anterior gobierno.

Hay tres maneras de ver el aguacero. Los que hicieron llover, los que se estarán mojando y los que ven a la gente empapada desde la comodidad de un sillón frente a TV Nuevo León. En los primeros hay optimismo, creo yo. En los segundos hay desconcierto y hasta miedo. Los terceros quieren ver sangre de donde venga.

Yo veo tres escenarios posibles. En el escenario optimista para el pueblo de Nuevo León, el Gobierno sabrá presentar pruebas, testigos, documentos y las conexiones que revelan mala fe y beneficios económicos indebidos. El Gobierno logra resarcirse de cuando menos una parte de los daños a su patrimonio y habrá exfuncionarios que pierdan patrimonio y quizá hasta paguen con privación de su libertad.

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En el segundo escenario, reina el pesimismo. Las denuncias estarán mal planteadas, las pruebas mal recabadas y habrá errores técnicos de esos que echan a perder cualquier planteamiento jurídico serio. Con las autoridades judiciales listas para echar abajo las fallas procedimentales, el Estado jamás logra probar nada y por lo mismo tampoco logra resarcirse de sus pérdidas. Todo tarda años.

El tercer escenario diría yo es el realista. Estamos frente a justicia a la mexicana, como si fueran huevos revueltos. Habrá de todo un poco. Algunos funcionarios caerán y otros no. Algunas denuncias pegan, otras no caminarán. Habrá quienes tengan más saliva y traguen más pinole y habrá quienes se rindan y confiesen echándose culpas inclusive para librar de responsabilidades a los grandes jefes.

La verdad es que no sabemos qué va a pasar realmente. Se puede especular con lo poquito que si sabemos y sobre todo con la circunstancia que domina el momento.

Me parece en extremo curioso y hasta sospechoso que habiendo tantos expedientes abiertos y avanzados se hayan esperado para lanzar esta ofensiva en paquete. Nada hubiera impedido que se fueran ventilando las denuncias una por una en la medida que se iban integrando. (Ah, se me olvidó que así lo prometió el jefe.)

¿Sería un factor el hecho de que mañana domingo hay elecciones en 12 estados? La fiscalía logra armar su ofensiva apenas unas horas antes de que perdiera eficacia política. Pero desde el punto de vista meramente legal, se habían tardado demasiado. Ya pasó un año desde la elección que le entregó las riendas de Nuevo León al famoso “Bronco”.

A nadie escapa que Jaime Rodriguez anda en campaña por todo el País. Desde esta óptica las denuncias nunca serán tardías. Toda publicidad es buena. Falta ver si pueden producir resultados tangibles para cuando tome su decisión de lanzarse por la grande, más o menos como en un año y medio.

La tardanza de las denuncias retrata a un Gobierno que ha estado perdiendo credibilidad por sus fallas, destacando entre ellas la relativa a la inseguridad. Con un segundo desastre en el Penal de Topo Chico nadie puede afirmar que este sea un Gobierno exitoso, o que sea muy organizado o diestro.

¿Cuándo se había visto una campaña anunciando las acciones que emprendería la Procuraduría? Sucumbir a la tentación de hacer publicidad política con asuntos del orden penal es una muestra muy preocupante de un estilo totalmente carente de recato. Como que la ética no pesa, diría yo, o de plano no existe.

Si Jaime Rodríguez cree que este anuncio simultáneo de docenas de acciones penales va a ayudar a los otros candidatos independientes que buscarán votos mañana, está perfectamente equivocado. Llegaron muy tarde, y él ya muy desgastado.

Hasta el día de hoy, el Gobierno de “El Bronco” no ha sido eficiente, y todavía falta en ver si va a ser eficaz. Si las denuncias le fallan perderá los seguidores que aún conserva. Si le salen bien, tomará más vuelo. ¿Que será, será?


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