La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) proyecta para 2025 un escenario de mayor recaudación, incremento en el gasto público y estricto cumplimiento del techo de endeudamiento, pese a la incertidumbre generada por las tensiones comerciales con Estados Unidos. Así lo advierte México Evalúa en su análisis más reciente, que califica de “cándida” esta visión oficial. El organismo independiente considera que la dependencia subestima los riesgos externos y mantiene un optimismo que contrasta con los resultados del primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum.
Los datos del cierre de 2024 refuerzan la preocupación. La economía mexicana creció apenas 0.8 por ciento, el déficit fiscal alcanzó el 4.8 por ciento del PIB y el costo de la deuda se ubicó en su nivel más alto desde 1993. Ante este panorama, la SHCP priorizó el mantenimiento de los programas sociales, lo que implicó recortes en seguridad e inversión productiva. Para México Evalúa, esta decisión revela una estrategia que busca preservar apoyos electorales en el corto plazo, pero compromete la sostenibilidad de las finanzas públicas a mediano y largo plazo.
El Gobierno federal defiende su enfoque como una medida de responsabilidad social. Argumenta que los programas de transferencia directa han reducido la pobreza y estabilizado el consumo interno, elementos clave para amortiguar choques externos como una posible escalada en aranceles o restricciones comerciales con Washington. En este sentido, el aumento proyectado en ingresos tributarios y petroleros permitiría cumplir con las metas de deuda sin sacrificar el gasto social, considerado pilar de la continuidad de la transformación.
Sin embargo, analistas críticos, entre ellos México Evalúa, cuestionan la viabilidad de este cálculo. Señalan que la dependencia de ingresos volátiles —petróleo y recaudación extraordinaria— expone al país a mayor vulnerabilidad si se materializan las amenazas arancelarias. Además, el recorte en inversión en seguridad y obra pública genera un debate sobre prioridades: ¿es sostenible postergar la atención de la violencia y la infraestructura para sostener programas sociales? La interrogante abre una polémica sobre si el actual equilibrio fiscal refleja prudencia o, por el contrario, un exceso de confianza que podría derivar en ajustes forzados más adelante.
El informe de México Evalúa no solo alerta sobre números; subraya la necesidad de mayor responsabilidad en la planeación presupuestal. En un contexto de incertidumbre global, donde las disputas comerciales con Estados Unidos pueden intensificarse, la divergencia entre proyecciones oficiales y diagnósticos independientes invita a un escrutinio público riguroso. La sostenibilidad de las finanzas no depende solo de estimaciones optimistas, sino de la capacidad de anticipar escenarios adversos y corregir rumbos sin afectar los equilibrios macroeconómicos.
Este contraste entre optimismo gubernamental y señalamientos técnicos evidencia una tensión clásica en la política fiscal mexicana: la urgencia del corto plazo versus la prudencia de largo aliento. El debate sobre si el exceso de confianza de Hacienda fortalece o debilita la economía nacional está abierto y promete marcar la agenda económica de 2025.






























