Del gobierno inútil al voto útil: tu decides

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Por: Aminadab Pérez Franco

El mal gobierno no es un mal inevitable ni un destino trágico. Tan no lo es que en 2018 el voto ciudadano sacó del gobierno a la frivolidad incapaz y corrupta de la clase política encabezada por Enrique Peña Nieto. El hartazgo y la decepción movilizaron como pocas veces la voluntad ciudadana para castigar con su voto a la mediocridad, la insensibilidad y la deshonestidad de un poder deslegitimado por la violencia, la inseguridad, la pobreza y la soberbia tecnocrática.

Al paso de los meses, algunos actores políticos parecen haber aprendido la lección del 2018 aunque la gran mayoría no. Quienes menos la entienden son, paradójicamente, los que ganaron la elección.

Desde luego que la intención del voto hace tres años no era cambiar la incapacidad por la torpeza, ni sustituir instituciones por caprichos, ni cancelar la democracia para establecer un autoritarismo dictatorial. Por supuesto que no ha sido la mejor agenda gubernamental enfrentar la corrupción con la simulación, el abuso con la negación o los errores con la demagogia matutina. Las decisiones del actual gobierno han sido muy costosas en lo económico y lo social y por eso se exponen tanto a las campañas críticas de la oposición como al voto desfavorable de millones de ciudadanos que están cada día más arrepentidos porque no llegan las soluciones mágicas, los abrazos y los milagros prometidos en campaña por López Obrador.

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No es sencillo enfrentar y superar los problemas históricos y estructurales de México, mucho menos con el surgimiento de una catástrofe global como ha sido la pandemia. Sin embargo, es innegable que la crisis que sufrimos se ha agravado por las torpes decisiones presidenciales. Antes de la crisis sanitaria y el confinamiento, el Gobierno de México ya había detenido el crecimiento económico del país, ya había alejado inversiones, ya había cancelado proyectos de desarrollo, ya había bajado el presupuesto al sistema de salud, ya se había peleado con empresas energéticas y farmacéuticas: bueno, hasta le había exigido una disculpa al Rey de España por agravios de hace siglos que mantienen acomplejados a algunos mexicanos.

Ante ello, recordemos que el voto ciudadano es una poderosa arma para la rectificación. Si resumimos la postura presidencial ante la próxima elección, su deseo es que los candidatos de MORENA ganen a como de lugar, sin importar sus antecedentes, sus perfiles o sus actitudes sumisas y serviles. La estrategia del gobierno conjunta las amenazas al INE, el desprestigio y la persecución a la oposición, la movilización de los programas sociales y el de vacunación con fines electorales, e incluso, la advertencia, propia de un dictador anquilosado, que si gana la oposición vetará sus decisiones.

Es evidente que la estrategia electoral del gobierno de MORENA no incluye nada positivo pues, por desgracia para México, la actual administración no registra todavía algún logro en su balance. La futura e intangible prosperidad prometida con el aeropuerto, el tren y la refinería en nada mitigan la crisis económica que hoy sufren la gran mayoría de las familias mexicanas de todos los estratos sociales; las promesas de un sistema de salud como el de Escandinavia no traerán de vuelta a los miles y miles de muertos a causa del Coronavirus, del cáncer infantil, o de la falta de medicinas y tratamientos para la diabetes o la insuficiencia renal; la violencia criminal mata hoy a más del doble de personas de las que morían durante la Guerra de Calderón y se estima que la delincuencia controla más de un tercio del territorio nacional y amenaza a la otra parte con drogas, trata, cobro de piso, secuestro y extorsión, a pesar de las buenas relaciones y las felicitaciones que el presidente le brinda a la familia de don Joaquín Guzmán Loera.

El voto ciudadano es capaz de obligar al gobierno, incluso a uno tan cerrado y terco como el actual, a rectificar sus decisiones y cambiar de actitud. El voto ciudadano es más poderoso que cualquier discurso opositor o que el mensaje autocomplaciente del gobierno. El voto ciudadano es decisivo, porque más allá del amago presidencial de que en los próximos años podría pasarse por el arco del triunfo al Congreso de la Unión, una mayoría opositora de contrapeso obligaría al poder actual a dejar de actuar de manera soberbia y unilateral, pues estaría obligado a hacer lo que no ha hecho hasta hoy: dialogar, escuchar, negociar y acordar. México pasaría de ser el capricho de un solo hombre a un país donde cuente la opinión de todos, estemos o no de acuerdo con el régimen.

Por supuesto que la visión patrimonialista y dictatorial del actual gobierno ha emprendido una campaña para desprestigiar a la oposición y esconder lo que verdaderamente está en juego el 6 de junio, que es seguir teniendo o no una mayoría sumisa en la Cámara de Diputados. Y es justo reconocer que en poco más de dos años, la oposición tampoco ha hecho mucho para sacudirse el desprestigio acumulado y que catapultó al gobierno del desquite en 2018.

Resulta paradójico que el voto útil implique tener que votar por las cargas históricas actuales y pasadas de partidos como el PAN, el PRI o el PRD; y es que abundan los casos en que los candidatos de la alianza de Sí Por México son tan impresentables como Félix Salgado Macedonio, o como los oportunistas ex panistas y ex priístas que hoy están en las listas de MORENA o como los títeres de políticos tan nefastos como Elba Esther Gordillo o Manuel Bartlett postulados por el partido oficial o por los membretes antiguos o de reciente registro que conforman el Cártel Político de MORENA en 2021.

Es casi imposible pedirle a un panista o a un priísta de cepa que voten como si nada por el PRI o el PAN. ¿Por qué entonces pedirle el voto útil al ciudadano? ¿Por qué pedirle votar a favor de esos impresentables y desprestigiados políticos? ¿Por qué votar de nuevo por partidos que poco o nada han hecho para lavarse la cara al menos y reconocer sus errores del pasado? ¿Por qué votar a favor de políticos que no valen la pena?

Ese es justamente el valor y el riesgo del voto. La política siempre ha tratado de excluir a los ciudadanos de la toma de decisiones porque a menor participación ciudadana más discrecionalidad de los poderosos. A mayor abstención mayor fuerza de quienes manipulan y compran votos con dinero público o programas sociales. Es muy simple: no se puede pasar del voto inexistente al voto respetado, entendido como un gobierno que está obligado a tomar en cuenta tanto el apoyo como la inconformidad expresados en cada uno de los votos depositados en las urnas por los electores.

Observando con detenimiento a los candidatos en mi entidad, mi municipio o alcaldía o en mi distrito, quizá la gran mayoría no valga la pena. Pero por encima de esos nombres, de esos partidos y de esas propuestas sí existe un valor común que vale la pena: México vale la pena. La democracia vale la pena. La libertad vale la pena. El futuro vale la pena. El voto útil vale la pena porque ante las circunstancias que sufrimos es la única alternativa para rectificar y salvar a México.

El voto útil es la única vía para tener de nuevo un país donde se respete la opinión de todos. Es evidente que el encono y la ofensa son los protagonistas de la política nacional como nunca antes. El propio presidente ha convertido su mensaje en una confrontación y amenaza constantes contra quienes no comparten sus puntos de vista. Pero la solución no es aniquilar a los opositores, a los periodistas críticos, a los grupos de interés o a los capitales extranjeros. Si nada de eso existiera, los problemas del país no se resolverían porque sus causas y efectos son otros. Sin embargo, en un país donde el poder tuviera que escuchar todas a las voces y no sólo se regodeara con la enervante megalomanía de encerrarse en sí mismo, se multiplicarían las alternativas de solución y las voluntades para ponerlas en práctica: los gobiernos no pueden solos, aunque pretendan excluir a todos, a la manera de López Obrador y su grupo.

Quizá la suma de impresentables no cause mucho entusiasmo, pero un Congreso plural, donde no haya una mayoría engreída y soberbia dedicada a alabar y arrodillarse ante la figura presidencial, es un contrapeso indispensable para la República. Si el actual gobierno prometió acabar con los abusos, se necesita un contrapeso para que no abuse; si dijo que combatiría la corrupción, urge un contrapeso para parar la corrupción campante; si prometió no mentir, se necesita un contrapeso para que la voz presidencial no sea la única así sea verdadera o falsa; si se tiene un origen democrático, se necesita un contrapeso que haga realidad las características de toda democracia: la división de poderes, los pesos y contrapesos, el diálogo y la construcción de acuerdos.

Por supuesto que para López Obrador es más fácil dar ordenes que pensar siquiera en la posibilidad de tener que negociar; es más fácil lanzar una perorata mañanera que dialogar; es más simple tener una mayoría que le apruebe sus caprichos a un Congreso que modere las ocurrencias por el bien de México.

El voto útil resulta, hoy por hoy, la única vía para ponerle un hasta aquí a un gobierno inútil, a un presidente de amenazas y a una mayoría rastrera. Un Congreso plural es aquel que sea capaz de decirle sí a la gente y no al presidente y por eso es la mayor amenaza para el monopolio autoritario de MORENA en las próximas semanas.

Eres tú amigo lector quien tiene la última palabra. Está en tus manos el destino futuro de México. Tu decidirás si el poder es para uno o es para todos; si el gobierno tiene límites o le das la fuerza hasta para meterse en tu recámara con la Constitución Moral; si le das la oportunidad de reimplantar un monopolio educativo e ideológico. Tu voto es decisivo para que el gobierno se deje de utopías socialistas y se dedique a reactivar la economía, brindar seguridad y elevar el bienestar. Tu voto es la orden que debe acatar un presidente acostumbrado a dar ordenes sin tomar en cuenta a nadie. Tu voto es la única vía para recuperar el orden, para frenar el deterioro y la incapacidad, y para obligar al actual gobierno a rectificar y que el rumbo de la patria no sea ir de mal en peor.

Si estás de acuerdo con el estado actual de cosas, tus opciones son claras; si quieres rectificación, el voto útil por el candidato del PAN, el PRI o el PRD que pueda ganar en tu demarcación es la opción para defender la vida democrática y las libertades de la amenaza autoritaria de MORENA. Si MORENA gana perdemos todo. Para que haya 2024 hay que votar por un Congreso plural y un contrapeso político en este 2021. El voto útil será ese que tu emitas libremente porque México vale la pena.


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