#comprandovotos

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El proceso electoral intermedio que inicia y en el que se elegirán dos mil 159 cargos públicos, incluyendo nueve gubernaturas, mil nueve alcaldes y jefes delegacionales, 641 diputados locales y 500 diputados federales, enciende ya algunas alertas.

En la Ciudad de México en particular, señalaría principalmente, la marcada ausencia de oferta creativa de propuestas y soluciones, fundamentalmente de quienes gobiernan tanto a nivel local como federal y son mayoría en el Congreso.

Habrá que ver si el PRD tiene cara de volver a ofrecer como en cada campaña desde hace cinco elecciones, agua para la delegación Iztapalapa, transporte y movilidad en Tláhuac o sin ir más allá, mejor seguridad pública para toda la ciudad; o si el PRI tiene vergüenza, en su crisis de credibilidad, de volver a enarbolar banderas de mejores empleos, educación y mejor calidad de vida en general para todos.

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La estimación es que a partir de este domingo y hasta terminada la contienda el elector estará sometido a una saturación aproximada, según la información disponible, de 12.5 millones de spots político–electorales. No puede dejar de preocupar que además las redes sociales que en teoría deberían convertirse para esta elección en el canal de información por excelencia, dada su inmediatez y alcance, terminen alimentándose únicamente de la calumnia, la diatriba y la difamación entre los contendientes.

Ante tal escenario de descuido y maltrato de la ciudadanía el abstencionismo podrá alcanzar según los cálculos más conservadores más de 60 por ciento, y ello explica por qué la rapiña y los especuladores del voto han sido los primeros en sentarse a la mesa y comenzar a servirse con la cuchara grande.

La contienda se ha  convertido en temporada de #comprandovotos. Sólo por citar los casos más sonados, hoy sabemos que la democracia perredista en la ciudad anda con tenis en Xochimilco, donde un funcionario delegacional al que nadie sancionó ni encuentra hoy repartió el calzado a cambio de credenciales de elector, que en Cuauhtémoc se alimenta con despensas y en otras delegaciones con tinacos, y que el PRI intenta mover a México y a su voto duro con la entrega de pantallas aprovechando aquello de la digitalización, y qué decir del Verde con pases para el cine y tarjetas para el súper.

La vieja práctica que heredada el PRI al PRD de intercambiar despensas por votos, y la cacería que se ha desatado contra dicha práctica ha derivado en agravio a representantes de los medios de comunicación, pero también en el allanamiento de un Módulo de Atención, Orientación y Quejas Ciudadanas de un diputado de la Asamblea Legislativa del DF.

Bajo este panorama, he propuesto a la Comisión de Gobierno buscar la firma de un convenio o los mecanismos necesarios con el IEDF para evitar estas prácticas que violan la ley electoral, pero también ponen en riesgo la integridad física de las personas que trabajan en los Módulos de Atención Ciudadana.

Tanto el IEDF como la ALDF y el GDF deben ser vigilantes y garantes para un proceso electoral con piso parejo. De esta manera, la ciudadanía tendrá la garantía de que ningún candidato a un cargo de elección popular, ya sea a la ALDF o como jefe delegacional, tenga un apoyo ilegal a través del desvío de recursos públicos o humanos a través de estos módulos de gestión. Y que las ideas y las propuestas prevalezcan como la principal moneda de cambio al momento del sufragio entre el elector y los candidatos.


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