A apretarse el cinturón

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Finalmente el gobierno federal no tuvo más opción que enfrentar las consecuencias de los errores que durante dos años ha cometido en la conducción de la política económica de México.

Este viernes la Secretaría de Hacienda anunció un recorte al gasto público por 124 mil 300 millones de pesos. Si bien es cierto que hay mucho gasto improductivo en el gobierno federal del cual echar mano, esta medida no se dio como parte de una estrategia de reconducción presupuestal —lo cual hubiera sido deseable hace un año— sino como último recurso después de haber subido impuestos y, peor aun, después de haber contratado la deuda más grande desde las épocas de Luis Echeverría y José López Portillo. Literalmente, no quedó de otra que apretarse el cinturón.

Ni con los millones extras que el gobierno obtuvo derivados de la Reforma Fiscal, ni con los que obtuvo vía deuda ha podido dar resultados aceptables en sus tareas más básicas, pero eso es cosa juzgada por los mexicanos y materia de otro análisis.

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Volviendo al recorte, éste se da como una necesidad ante el bajo crecimiento de nuestra economía, la cual está frenada en buena medida por la mencionada Reforma Fiscal; el desplome de los precios del petróleo; y una mayor volatilidad en los mercados internacionales.

El precio del barril mexicano ha perdido hasta 60% de su valor en unos cuantos meses y, lo peor, es que el precio de más de 100 dólares por barril que se alcanzó algún día, no volverá en varios años. Las coberturas de riesgo, que subsanarán en 2015 parte de los recursos que se esperaba obtener por la venta del petróleo, ya no estarán el año próximo, por lo que el recorte anunciado para este año será insuficiente para 2016, en el que seguramente serán necesarios nuevos ajustes.

El problema de nuestro país sigue siendo la falta de crecimiento económico. Algunas agencias calificadoras como Moody’s pronostican que el crecimiento para este año no llegará a 3%, es decir, seguiremos con el crecimiento insuficiente de los dos últimos  años. Y la gran pregunta, claro, es ¿cómo resolverlo?

Lo primero que habría que decir es que la falta de crecimiento de nuestra economía es generada por diversos factores como una baja productividad, el enorme número de personas que prevalecen en la informalidad, la inseguridad y el costo que representa la corrupción para millones de empresarios de todos tamaños.

Por ello, está claro que el problema de nuestra economía no se subsanará con el recorte al gasto público anunciado, sino con una serie de medidas que bien articuladas ayuden a crear un mejor entorno económico para incentivar la capacidad productiva. Por supuesto estas medidas deberían incluir terminar con  la corrupción y la inseguridad. Las familias y empresarios mexicanos gastan en su conjunto miles de millones de pesos en mordidas y diezmos, así como en seguridad privada, extorsiones y rescates. Luchar contra estos flagelos debe ser una prioridad de todos los órdenes de gobierno. Aunado a ello, el gobierno federal debe implementar adecuadamente las reformas estructurales que fueron aprobadas en los meses pasados.

Así, que el gobierno tiene mucha tarea por hacer si realmente quiere corregir el rumbo.

La administración Peña dejó perder dos valiosos años en los que pudimos haber crecido más, eso ya no se puede recuperar. Pero nos queda a los ciudadanos y a la oposición no claudicar en la exigencia a este gobierno de un manejo mucho más responsable y eficiente de la economía.


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