La imagen es recurrente y cada fin de semana se repite en algún rincón del país: la comitiva presidencial avanza en convoy y, antes de llegar al acto oficial, cientos de manifestantes rodean los vehículos con pancartas, consignas y peticiones escritas a mano. Lo que el gobierno de Claudia Sheinbaum describe desde Palacio Nacional como un México en paz y con ciudadanos felices, choca frontalmente con la realidad que le sale al paso en cada gira de fin de semana por los estados.
El episodio más reciente ocurrió el 19 de junio en San Quintín, Baja California, donde la presidenta acudió a supervisar el Plan de Justicia para los Trabajadores Agrícolas. Cerca de 600 personas se concentraron sobre la carretera Transpeninsular para exponer peticiones relacionadas con jubilaciones, servicios públicos, la búsqueda de personas desaparecidas y la atención a comunidades indígenas. Entre empujones, cientos de manifestantes rodearon la camioneta de la mandataria mientras gritaban la consigna «¡Claudia, mentiste!», en referencia a la promesa de campaña sobre la abrogación de la Ley del ISSSTE 2007. Al día siguiente, en Tijuana, jubilados de la Comisión Federal de Electricidad protestaron para evitar que se ponga tope a sus pensiones.
También los manifestantes denuncian ante la presidenta la falta de medicamentos o equipo médico en hospitales públicos, así como los dramas personales que han enfrentado por esta situación.
El patrón no es nuevo. Antes de que comenzara el Mundial, la presidenta admitió que canceló su gira por Zacatecas para evitar las protestas del magisterio y «otros sectores», entre ellos madres buscadoras y campesinos. La decisión, inusual para un gobierno que se precia de dialogar con el pueblo, reveló la tensión acumulada entre la narrativa oficial y la inconformidad ciudadana.
Los sectores en conflicto son múltiples y sus demandas, heterogéneas. La CNTE exige desde el 1 de mayo la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, el retorno a un sistema solidario de pensiones, un aumento salarial del 100% y la eliminación del cálculo en Unidades de Medida y Actualización. El gobierno de Sheinbaum propuso fortalecer PENSIONISSSTE y crear una aseguradora pública para el pago de pensiones, propuesta que los maestros rechazaron, mientras el propio gobierno reconoce que atender las demandas del magisterio costaría el equivalente al 20% del PIB.
Las madres buscadoras de desaparecidos representan otro frente que el gobierno no logra cerrar. En San Quintín, Angélica García, integrante del colectivo Madres Buscadoras, señaló que en la región existen más de 375 carpetas de investigación por desaparición sin contar los casos no denunciados, en un estado que, extrapolado a escala nacional, acumula más de 134 mil personas desaparecidas según cifras reconocidas. Organizaciones de derechos humanos como DATACIVICA, Fundar y Red TDT denunciaron que entre el 4 y el 11 de junio las autoridades respondieron a sus protestas pacíficas con una presencia desproporcionada de elementos policiales, encapsulamientos y citatorios judiciales.
La respuesta del gobierno ante estas movilizaciones ha sido, en varios momentos, la descalificación. La presidenta sugirió que las protestas de la CNTE y otros grupos estarían financiadas por la «ultraderecha», aunque reconoció expresamente: «No tengo pruebas, pero digo que sí los extremos se juntan». Para sus críticos, esa frase sintetiza una lógica de gobierno que prefiere cuestionar el origen de las protestas antes de atender su contenido. Para sus defensores, el gobierno enfrenta una conjunción de actores que aprovechan la coyuntura del Mundial para presionar con mayor visibilidad.
La noche previa a la inauguración del Mundial, políticos de la oposición y de Morena celebraba una cena de gala en el Castillo de Chapultepec con Alejandro Fernández como animador, mientras en la calle las madres buscadoras se enfrentaban con elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Esa imagen, ampliamente difundida en redes sociales, se convirtió en símbolo de la brecha entre el discurso y la realidad.
El contraste también es discursivo. En la mañanera, Sheinbaum describe logros, crecimientos económicos, seguridad que avanza. En las giras, la ciudadanía le entrega peticiones por escrito, le grita que mintió, le pide que voltee a ver los hospitales sin medicamentos, los desaparecidos sin respuesta, las pensiones que no alcanzan. Desde la oposición y desde sectores académicos se plantea la pregunta que el gobierno elude: ¿hasta cuándo será sostenible esa doble narrativa?
La presión sobre el gobierno no cede. La Sección 22 de la CNTE suspendió temporalmente su plantón en el Zócalo, pero lo enmarcó como una etapa de reorganización, no como una derrota. La secretaria general de la sección advirtió que la jornada expuso la falta de un sistema de jubilación digno y criticó al gobierno por no cumplir la promesa de abrogar la Ley del ISSSTE. Las giras presidenciales de los próximos fines de semana podrían confirmar si este descontento es puntual o si se trata de algo más profundo y extendido: la erosión de la confianza ciudadana en un gobierno que lleva menos de dos años en el poder.






























