Xiomara, líder de una nueva Honduras

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En presencia del rey Felipe VI, de la vicepresidente de Estados Unidos, Kamala Harris, y del canciller Marcelo Ebrard, de México, y otros invitados, la señora Xiomara Castro juró como presidente de Honduras por un periodo de cuatro años. El evento marcó una nueva etapa altamente significativa y optimista en el escenario político de nuestra América Latina.

La señora Castro Sarmiento de Zelaya, líder del Partido Libertad y Refundación, es esposa de José Manuel Zelaya Rosales, que, hace algunos años también, fue presidente de Honduras. En su momento relatamos en este diario ese acontecimiento en los siguientes términos.

“El presidente de Honduras, José Manuel Zelaya Rosales, que inició su Presidencia el 27 de enero de 2006, fue relevado manu militari de su cargo el pasado domingo 28 de junio de 2009 por la madrugada. La violenta deposición se realizó de manera flagrante y cruda por los militares que, cumpliendo órdenes del Congreso y de la Suprema Corte, lo trasladaron por avión a San José, Costa Rica.

“El país ha quedado en la confusión de choques callejeros. Mientras que los sectores populares defienden al presidente depuesto, las clases más influyentes del país respaldan la fulminante acción que se tomó.

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“Un presidente interino, Roberto Micheletti, designado y ungido por el Congreso, declara, contra toda la evidente realidad, que no se trató de un golpe de Estado, sino una transmisión constitucional del Poder Ejecutivo.  El inusitado relevo presidencial fue la tajante reacción de los legisladores, jueces y ejército a la convocatoria a un plebiscito, que Zelaya insistió en lanzar, infligiendo la Constitución, para consultar si el pueblo estaba de acuerdo con que, simultáneamente con las elecciones de noviembre próximo, se le consultara si aceptaría que una asamblea constituyente estudiara una propuesta redactada por jurisconsultos, que modificaría la Constitución permitiendo la reelección presidencial, ahora terminantemente vedada.

“Zelaya Rosales ascendió a la Presidencia por un estrecho margen en las elecciones del 17 de noviembre de 2005, en las que su partido, el Liberal, obtuvo 62 curules en la Asamblea Nacional de 128 miembros. A medida que avanzaba el tiempo se reveló su simpatía por regímenes antiempresariales de izquierda como los de Hugo Chávez de Venezuela, Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales de Bolivia o de su vecino nicaragüense Daniel Ortega. Zelaya sumó a Honduras a la integración ALBA que Chávez, líder del Socialismo Bolivariano, intensamente antinorteamericano, pretende extender a todo el continente. La propuesta de plebiscito que se respaldaría con una movilización arrolladora de masas fue el detonador. El 70% de la población vive en la pobreza extrema y su apoyo a las intenciones de Zelaya, campeón antiimperialista, era indudable. El Consejo Episcopal Hondureño alertó al pueblo instando a la abstención y al respeto de las instituciones constitucionales vigentes.

“La totalidad de presidentes latinoamericanos, incluso el de México, la Unión Europea y el presidente de Estados Unidos, además del secretario general de Naciones Unidas condenaron de inmediato el atraco a un presidente constitucionalmente electo”.

Hasta aquí mi reseña. Manuel Zelaya regresó con cientos de partidarios y pisó suelo hondureño. Las fuerzas armadas del gobierno “golpista” le impiden el paso a Tegucigalpa y se estuvo a punto de una guerra civil. A partir de 2010, gobernaron varios presidentes como Porfirio Lobo, 2010 al 2014, cuyo hijo Fabio está en EU bajo pena de 21 años por narcotráfico. El sobrino del siguiente presidente Juan Orlando Hernández en dos periodos 14-18 y 18-22, Tony, fue condenado en EU a 20 años.

Eliminado del escenario Manuel Zelaya, los militares dominaron la situación abriendo al país al gusto del narcotráfico de diversas mafias como la del cártel de Sinaloa.  Honduras se convirtió desde los años 90 en plataforma regional para Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y México. Al mismo tiempo las sucesivas dictaduras y los intereses de la United Fruit, la Cuyamel Fruit, o la Standard Fruit  explotaban los recursos del país hasta reducirlo a la humillante caricatura de “república bananera”.

Son estos los agitados antecedentes del triunfo de Xiomara Castro, de convicción de izquierda con su lema de Socialismo Democrático, tras de vencer en una intensa lucha. En su primer discurso reiteró su compromiso ante uno de los pueblos más pobres del mundo de hacer una nueva nación, librarla del narcotráfico, corrupción e injusticia, libre y democrática, y de refundar al país para lo que dentro de los próximos 100 días dictará las medidas necesarias. Al mismo tiempo, pidió al congreso aprobar con urgencia la Ley de Participación Ciudadana que consagra las consultas populares directas, tema que precisamente detonó el fulminante golpe de Estado militar y empresarial de 2009. Otra decisión es la creación de una comisión internacional contra la impunidad en Honduras, entidad apoyada por la ONU.

Consistente con su propósito de abrir franca guerra contra la problemática, la presidente nombra a José Zelaya Rosales, sobrino suyo, secretario de Defensa. La presencia de Felipe VI y de México subraya la convencida solidaridad con sus hermanos centroamericanos y la corresponsabilidad internacional en la defensa de los principios de las libertades democráticas como un elemento cada vez más comprometedor y activo en las relaciones internacionales modernas. México es un factor en la lucha mancomunada y la solidaridad que nos une con Honduras y Centroamérica contra mafias, terrorismo, pobreza, pandemias e ignorancia. Se entiende la presencia de Kamala Harris como el compromiso de EU de contribuir en todo para aliviar causas de crisis de la migración desordenada. Estos propósitos reciben el apoyo de la gran mayoría de países, salvo los que se remachan en esquemas ya desprestigiados de un populismo de izquierda que no resuelve. Esperemos que la flamante presidente de Honduras sepa escuchar antes de actuar por mero instinto. Su deseo de refundar a la nación demanda humildad. No altivez. Más que nunca, América Latina necesita que Xiomara Castro tenga éxito.


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