Sin duda, el mundial nos transportó a un viaje que urgía, provocó unidad, despertó esperanza y la selección regalo momentos extraordinarios a todos los mexicanos, deleitándonos con su entrega, pasión, talento y trabajo en equipo; hace tiempo que no teníamos la oportunidad para desfogar una emoción tan intensa.
Como distractor y motivo de esparcimiento estuvo grandioso, funcionó a la perfección, lo gozamos ampliamente, nos olvidamos de los problemas, nos quitamos el estrés y disfrutamos de momentos inolvidables, no obstante, al ser eliminada nuestra selección a la cual se le debe un merecido reconocimiento por el gran papel que tuvo al representar dignamente a México, volvemos a la realidad.
Pese a que los boletos para asistir a los estadios a ver los encuentros eran impagables para la gran mayoría, solo algunas élites podían cubrir los exorbitantes precios para accesar a los partidos, sin embargo, esa limitante no fue obstáculo para gozar del espectáculo por televisión, aunque ciertamente, la presencia de políticos no era bien vista, así lo percibieron y procuraron alejarse de esas reuniones públicas evitando ser abucheados.
Así, después de participar con un México emocionado, cohesionado y motivado, nos toca retornar a lo que tenemos; otra vez, la descalificación, el enfrentamiento, la mentira, el engaño, los pretextos, las justificaciones, eludir la responsabilidad y distribuir las culpas, en fin, dividir y fragmentar al país como política de Estado.
En el inter, se presentó una noticia con augurios negativos, ante el fracaso de la negociación del T-MEC, al decidir la administración del Presidente Trump, entrar a la fase de revisión anual por los próximos diez años, lo que genera incertidumbre para los inversionistas, alejándolos, con impacto en la creación de empleos y el crecimiento, la señal es altamente negativa.
Sin olvidar que ambos países son los socios comerciales más importantes entre uno y otro, desde luego esa circunstancia a los norteamericanos les tuvo sin cuidado, ante la reconfiguración de sus políticas industriales, amén que han expresado un desencanto con la situación de seguridad y gobernabilidad imperante en México.
En efecto, en diversas ocasiones han mencionado que el crimen organizado tiene tomado gran parte del territorio nacional y, además, gobierna el país, causando problemas en Estados Unidos, por lo que decidieron declarar a algunas organizaciones delictivas mexicanas como terroristas.
En paralelo, dieron a conocer una primera lista de personas que han sido o son servidores públicos solicitando a nuestro gobierno su detención con fines de extradición, sin obtener respuesta favorable, cuestión obviamente considerada en calidad de agravio.
Además, nos han dado a conocer lo relativo al huachicol fiscal, que si bien, el gobierno mexicano no lo podía ignorar, en virtud de la gran cantidad de instituciones que participan para que esa actividad se lleve a cabo, por lo que es increíble que les hubiese pasado desapercibido y fuesen los vecinos quienes descubrieran la cloaca.
Para rematar, ahora hasta el abogado del Chapo Guzmán en México, informa que dará a conocer una lista de 32 políticos involucrados con los carteles criminales, la que entregará a las autoridades vecinas.
Despues de la fiesta, regresamos con la cruda realidad a cuestas.









