Valentía que debe ser apoyada

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La semana pasada fuimos testigos de un encontronazo político que seguramente seguirá dando de qué hablar, y marca el inicio de una dura confrontación pública que promete muchos capítulos más entre dos de los principales actores políticos de nuestro estado en la época reciente, el gobernador César Duarte y el senador panista Javier Corral Jurado. Por todos es conocido que el senador panista en conjunto con otros conocidos políticos, activistas y líderes sociales conformaron el grupo denominado "Unión Ciudadana", que se creó entre otras cosas para darle seguimiento a una denuncia penal que fue puesta el año pasado por el izquierdista Jaime García Chávez en contra de César Duarte por la presunta comisión de diversos delitos, entre ellos el uso indebido de funciones y enriquecimiento ilícito.

El contenido de la denuncia ha sido motivo no sólo de múltiples reuniones en diversas regiones del estado y en la propia capital del país, sino también de diversos reportajes en medios nacionales e internacionales, siendo quizá el ejemplo más ilustrativo el reportaje realizado por el programa de la conocida periodista Denisse Merker, y que fue transmitido en cadena nacional hace algunas semanas; en el reportaje se entrevistó al propio César Duarte y sus declaraciones no sólo confirmaron lo dicho por Corral y García Chavez, sino que desnudaron la forma en cómo más de 80 mil millones de pesos provenientes del erario han sido depositados para su manejo en la institución bancaria de la cual se presume Duarte es socio mayoritario.

Después de todo esto la confrontación pública se dio de manera por demás inesperada y explosiva, César Duarte acudió como ponente a una audiencia celebrada en el Senado de la República, donde hablo sobre el tema de la inseguridad y de cómo a su juicio los hechos violentos desaparecieron en Chihuahua; mientras se daba vuelo presumiendo sus logros, el senador Corral no pudo aguantarse las ganas de increparlo y se paró enfrente de todos los presentes y desplegó una lona donde se consignaba que Duarte no tenía cara de hablar en el Senado porque es un político corrupto que en este momento está denunciado penalmente.

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Duarte con el semblante descompuesto en la primera oportunidad que se le dio de volver a tomar el micrófono arremetió en contra de Corral, señalando que su interés en desestabilizar a su Gobierno era porque defendía los intereses de un grupo criminal, ya que dos de los hermanos de Corral han estado presos por diversos delitos, entre ellos el tráfico de estupefacientes, buscando con ello desprestigiar políticamente al senador por hechos que él no cometió y que desde luego no tienen ningún impacto jurídico.

Javier Corral es un político polémico, crítico, duro en la tribuna, y su estilo puede gustar a algunos y disgustar a otros, pero lo que sí tiene son dos características innegables: es honesto y es congruente; es honesto porque en su larga trayectoria política jamás ha sido señalado en su persona por un suceso vergonzoso o que pueda ser sancionado penal, civil o administrativamente; y es congruente porque su firmeza en los temas que atinadamente ha manejado en la Cámara de Diputados o en la de Senadores es la misma sin importar si el que gobierna es el PRI o su propio partido, el PAN, al grado de haberse confrontado públicamente en diversas ocasiones con Felipe Calderón cuando éste era presidente de México por defender siempre lo que ha considerado correcto.

Hoy el señalamiento que Duarte hace a Corral no puede interpretarse más que como un burdo arranque de coraje al sentirse acorralado por los señalamientos que cada vez cobran más fuerza en la opinión pública y ante los cuales Duarte no ha podido presentar una defensa sólida; las acusaciones de Corral, García Chávez y todos los que conforman la Unión Ciudadana sí son directas en contra del propio Duarte, lo dicho por Duarte en todo caso sería en contra de los hermanos de Javier pero en ningún momento en contra de su persona, esa es la gran diferencia.

Javier en una actitud responsable reconoció que efectivamente sus hermanos violentaron la ley, pero categóricamente resalto que él sólo responde por sus propios actos y jamás podría responder por los actos de algún familiar, ¿o qué acaso los actos realizados por algún ciudadano sujeto a proceso penal o incluso sentenciado convierten de forma automática en delincuentes a sus parientes?, desde luego que no.

La confrontación apenas comienza, y esto lejos de silenciar a Javier lo volverá más duro, si el gobernador Duarte pensó que con esto lo dejaba callado cometió un error; lo dicho por Javier es compartido por la mayoría de los ciudadanos, incluso por muchos de filiación tricolor, que ya están cansados de un Gobierno de excesos y que entre otras deficiencias tiene colapsadas las finanzas públicas; la voz valiente de Javier no debe callarse, por el contrario debe ser apoyada con mayor fuerza; veremos en qué termina esta historia.


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