El proyecto Sonámbulo (Ne bezho kjinchi), dirigido por el cineasta de origen mazahua Rubén Alejandro Ramón Medellín, es un cortometraje de ficción filmado en San Felipe del Progreso y Villa Victoria, ambos municipios del Estado de México, que explora la mística y la vida cotidiana de la región mazahua.
Narra la historia de un padre y su hijo, vendedores de leña en el monte, cuyas vidas se transforman cuando uno de ellos tiene sueños proféticos sobre un tesoro oculto.
Según el director, el cortometraje explora emociones y creencias arraigadas en las leyendas locales: «En cada pueblo hay una historia o mínimo una leyenda, por lo que nos dimos cuenta de que había una oportunidad para compartir la riqueza, las tradiciones y sobre todo las problemáticas que están presentes en nuestra región».
La producción, comenta, tiene altos contrastes visuales y sonoros, pequeñas figuras humanas rodeadas por una inmensa naturaleza, y silencios prolongados y tensos que se interrumpen espontáneamente. También se incluyen elementos como la presencia del “coyote” en el diseño sonoro y detalles en segundo plano, casi subliminales, que hagan referencia a la cosmovisión de las leyendas mazahuas.
Uno de los pilares de Sonámbulo es el trabajo con personas de ascendencia mazahua de la región que, aunque no cuentan con estudios profesionales de actuación, participaron en un proceso de formación. “Tuvimos a una colaboradora de origen mazahua de Tlalpujahua, Michoacán, con formación en teatro, quien realizó un taller de diez sesiones para que pudieran sacar ese potencial de actuación que todas las personas podemos llegar a tener en algún punto”, explica Ramón Medellín.
El Colectivo Tsi’dyoo y la profesionalización local
El proyecto lo impulsa el colectivo audiovisual Tsi’dyoo (casa productora con perspectiva mazahua) que integran las y los cineastas Alfredo Guzmán Cayetano, Rosalba López López, Iris Martínez (de origen otomí), Sara Padilla y Rubén Alejandro Ramón Medellín. El colectivo rompe la visión del cine como una industria centralizada en las grandes urbes.
Con el objetivo de tener asesorías y talleres para el desarrollo de su producción, participaron con Sonámbulo en la séptima edición del Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes (ECAMC) 2025, que ofrece la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE).
«Era el espacio perfecto para mostrar nuestra realidad, nuestras leyendas y nuestras luchas, llenando el vacío cinematográfico que ha existido en nuestra región por años», comenta en entrevista Ramón Medellín.
Al ser seleccionado, el proyecto fue parte de la Residencia ECAMC, un espacio para el fortalecimiento técnico y creativo.
Para el entrevistado, quien regresó a su comunidad tras estudiar Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y una maestría en Interculturalidad para la Paz, el cine es un vehículo para la reivindicación. “La existencia misma de cine mazahua es importante para decir que aquí estamos en este presente reclamándolo y vamos a seguir”.
El futuro: Descentralización e identidad
El colectivo ya cuenta con dos producciones en puerta gracias al impulso del ECAMC. El cineasta destaca que, a diferencia del cine comercial que busca el retorno de inversión para particulares, el cine comunitario gestiona recursos para que el beneficio se quede en el territorio.
Con Sonámbulo (Ne bezho kjinchi), Rubén Alejandro Ramón Medellín y el colectivo Tsi’dyoo apuestan por lo colectivo: “seguir creciendo desde lo comunitario, apropiarnos de nuestra historia y pensar en cómo vamos a ser representados en el futuro”.






























