domingo, mayo 10, 2026
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Ser madre en México: precariedad y trabajo

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En vísperas de la celebración del 10 de mayo, las cifras oficiales revelan una realidad agridulce para las madres mexicanas: aunque son el pilar de la estructura social, enfrentan condiciones laborales de alta vulnerabilidad y una carga de trabajo doméstico que no da tregua. Según los datos más recientes del INEGI, siete de cada diez mujeres de 15 años o más en el país ya son madres, sumando un total de 39.3 millones de personas en esta condición.

El panorama económico para este sector es crítico. Casi la mitad de las madres que trabajan (49.2%) percibe, como máximo, un salario mínimo al mes. Esta cifra es alarmante si se considera que el 45.6% de ellas cumple jornadas laborales completas de entre 35 y 48 horas semanales. Es decir, millones de mujeres en México trabajan a tiempo completo solo para obtener el ingreso básico de subsistencia, lo que limita significativamente su capacidad de ahorro y estabilidad financiera.

Radiografía de la maternidad actual

La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) muestra que la probabilidad de ser madre aumenta drásticamente con la edad. Mientras que en el grupo de 15 a 19 años solo el 5.2% ha tenido un hijo, el porcentaje se dispara al 93.7% en mujeres de 60 años y más. Además, el promedio de hijos también ha evolucionado: las madres adultas mayores tienen, en promedio, 4 hijos, mientras que las generaciones más jóvenes muestran una tendencia a familias más pequeñas.

En cuanto a su situación civil, el esquema tradicional prevalece, pero con matices:

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  • 45.7% están casadas.

  • 23.6% son mujeres que estuvieron unidas pero hoy están separadas, divorciadas o viudas.

  • 20.1% viven en unión libre.

  • 10.6% se identifican como madres solteras.

La doble jornada: el peso del hogar

Más allá del mercado laboral, las madres enfrentan una «segunda jornada» invisible y no remunerada. El estudio destaca que la actividad que más tiempo consume en su vida diaria es el quehacer doméstico, con un promedio de 20.5 horas a la semana. A esto se suma el cuidado de niños, ancianos o personas enfermas, que les demanda otras 17.3 horas semanales sin recibir pago alguno.

Esta sobrecarga de cuidados explica, en parte, por qué las tasas de participación económica más altas se concentran en las madres de 35 a 44 años (promediando un 61.6%), quienes deben equilibrar la crianza con la necesidad imperante de generar ingresos.

Educación y futuro

El nivel educativo también juega un papel determinante. Solo el 31.9% de las madres cuenta con educación media superior o superior. Entre las madres más jóvenes (25 a 39 años), este porcentaje mejora, rozando el 50%, lo que sugiere una mayor preparación profesional en las nuevas generaciones que, sin embargo, aún no se traduce en mejores salarios generales.

Estos datos del INEGI no son solo estadísticas; son un llamado a la revisión de las políticas públicas de cuidados y salarios en México. Ser madre en 2026 sigue significando, para la mayoría, trabajar largas horas con remuneraciones mínimas y cargar con el peso del bienestar del hogar sobre sus hombros.

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