¿Qué sucede en Tamaulipas?

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De las doce elecciones a gobernador que tenemos este año –cada una con sus propias particularidades–, Tamaulipas llama la atención por ser una de las entidades que podría tener alternancia, además de ser centro de operación de varios grupos de la delincuencia organizada –y no hablamos de los partidos– que tratarán de incidir en la elección. Con qué objetivo, eso lo sabremos con el tiempo.

Narco todo

La presencia del narcotráfico en los procesos electorales ha sido un fenómeno poco estudiado en nuestro país. Desde la dificultad de encontrar fuentes de información confiables sobre este tema al riesgo que supone tratar de investigar quienes están detrás de ciertas acciones, este tema conlleva un tratamiento especial por lo que implica intentar demostrar las complicidades entre delincuentes y autoridades.

Así que no es de extrañar las recientes denuncias de que cárteles de narcotraficantes están manipulando candidatos y partidos para tener resultados electorales a modo, en especial cuando se habla de renuncias de abanderados ante amenazas o de intentos de que se apoye a un candidato en particular desde las cúpulas delincuenciales.

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En la pasada elección presidencial, el PAN obtuvo cerca de 600 mil votos por 398 mil 564 del PRI, siendo uno de los pocos estados que ganó el blanquiazul en 2012. Asimismo, ganó las senadurías por mayoría y en el caso de las diputaciones federales, tuvo el 36.69% de los sufragios por 32.80% del PRI, su más cercano perseguidor.

En 2015, de acuerdo a los datos del INE, los resultados se invirtieron al ser el tricolor la primera fuerza en la entidad al ganar los 8 distritos federales en disputa, con un 43.08% de la votación por 24.29% del PAN; el resto de los institutos políticos no rebasaron, en el mejor de los casos, el 7% de la votación.

Así, Tamaulipas es un estado bipartidista en el cual dos fuerzas políticas concentran más del 65% de los sufragios con el resto de los partidos con escasa presencia dado que representan hasta 8 opciones distintas sin sumar a los posibles candidatos independientes.

Adicionalmente, cabe recordar el dato que hace seis años, en plena campaña electoral, fue asesinado el candidato del PRI a la gubernatura, Rodolfo Torre Cantú; su hermano Egidio lo reemplazó como representante del PRI ganando la votación por amplio margen.

El caso del asesinato del abanderado tricolor no ha sido aclarado del todo –o la opinión pública no ha quedado convencida del todo–, pese al arresto de Eduardo Costilla Sánchez, alias “El Coss”, en 2012 –dos años después del crimen– y bajo el supuesto que fue porque el candidato se negó a negociar con el Cártel del Golfo para que éste continuará con sus actividades ilícitas con protección oficial.

La entidad, siguiendo con esta narrativa macabra, es una con más presencia de la delincuencia, lo que la convierte en una de las más inseguras con índices de secuestros, asaltos, extorsiones y otros delitos que se ubican entre los más altos del país.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2015 (ENVIPE), levantada por el INEGI, da cuenta de una tasa de delitos de 33 mil 414 por cada 100 mil habitantes en el estado en el año 2014, más alta que la de 2010 que era de 27 mil 83.

Si bien el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, había presumido una baja en el panorama de inseguridad, la encuesta referida señala que la tendencia es a subir y baja de un año a otro, sin que exista una explicación clara acerca del motivo. Así, en 2010, la tasa fue de más de 27 mil delitos, para bajar a poco más de 20 mil en 2011, para subir en 2012 a más de 25 mil, bajar de nueva cuenta en 2013 a poco más de 19 mil y subir nuevamente a los 33 mil que registramos en el párrafo anterior.

La encuesta estimó que para 2014, en Tamaulipas se denunció el 11.3% de los delitos en 2014 –en 2013 fue de 10.1%–, de los cuales el 71.5% llevaron al inicio de una averiguación previa. Esto significa que del total de delitos estimados, 8.1% de los mismos merecieron el inicio de una averiguación previa en 2014, en tanto que el año anterior dicha tasa fue del 4.8%, concluye la encuesta.

Por supuesto que en este escenario no incluimos crímenes como la matanza de San Fernando o las ejecuciones que, lamentablemente, son cosa de todos los días en el estado.

Ante este panorama, no nos debe sorprender que los grupos del crimen organizado intenten influir en los procesos electorales y definir ganadores. Se les ha permitido actuar a sus anchas por años, ahora que el PRI expulsó a militantes por apoyar al abanderado panista nos debemos preguntar qué ha hecho este partido luego que uno de sus candidatos fue asesinado en 2010.

Los resultados electorales previos indican que la moneda está en el aire, aunque una mano invisible puede hacerla caer del lado que desea.

Del tintero

Por cierto, hablando de Tamaulipas, el PAN ha sido muy cuidadoso a la hora de manejar la información relativa al supuesto apoyo que este tipo de grupos dan a su candidato a gobernador. Prefieren verlo como apoyo ciudadano aunque provenga de varios partidos. Aquí aplica aquello de que Francisco García Cabeza de Vaca se puede sacar la rifa del tigre, para alivio del tricolor.

 

Twitter: @AReyesVigueras


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