¿Y si nos desilusionan los independientes?

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En varias entidades del país, el ciudadano ha volteado a ver a los candidatos independientes como una opción ante al hartazgo por los partidos tradicionales. La opción de los abanderados sin partido comienza a crecer en distintas elecciones, en particular gracias al ejemplo de Jaime Rodríguez Calderón, Pedro Kukamoto, Manuel Clouthier y compañía, por lo que se han presentado nuevos candidatos que siguen sus pasos, aunque no sean la solución que los votantes esperan.

Nuevos riesgos

Los partidos políticos tradicionales han llegado a niveles de falta de confianza que son vistos como parte del problema, no como la solución a los múltiples desafíos que padecemos como país. Los ciudadanos los miran con escepticismo y los niveles de participación descienden en la medida en que cada vez más electores descreen de los procesos electorales.

Sí, además, abordamos la faceta que liga a los representantes partidistas con actos de corrupción, será fácil comprender porque en 2015 los candidatos independientes que se presentaron a las campañas representaron un bocanada de aire fresco para la ciudadanía.

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Si bien no todos ganaron, los que lo hicieron marcaron algunas páginas en la historia política de México al llegar, gracias a los votos, a convertirse en gobernador, presidente municipal, diputado local y otro federal sin partido, que también significaron un mensaje a las fuerzas políticas con relación a que los electores rechazan sus prácticas y falta de respuesta a las demandas de la gente.

Es así que para 2016 se presenta una nueva oportunidad para este tipo de personajes, avivando la esperanza ciudadana para que se dé un cambio pero presentando algunos riesgos en el camino.

En primera instancia, lo que el elector debe aprender a valorar es sí realmente estamos ante un candidato independiente o ante un político que usa este carril para continuar con su carrera. En varias ocasiones en este espacio, hemos insistido en que en las actuales campañas se están presentando algunos candidatos que de independientes sólo tienen el nombre, pues enarbolan las mismas propuestas que los partidos políticos de los cuales emergieron, además de que apuntan a competir bajo la figura de candidato sin partido porque no obtuvieron la oportunidad en las fuerzas políticas en las que militaron.

Este riesgo se puede convertir en realidad, pues de ganar habría que preguntar si asumirán una agenda acorde a lo que piden sus electores o se sumarán a la que su expartido presente en algún órgano de gobierno, pues las coincidencias están y algunos de ellos las presentan como parte de su plataforma.

Otro tema que el ciudadano deberá valorar tiene que ver con su experiencia, pues si con los actuales candidatos y las estructuras de los partidos no contamos con políticos profesionales capaces de resolver las encomiendas que les asignan, imagínese si dichos puestos van a parar a manos de improvisados que sólo quieren aprovechar la coyuntura –igualito que con los partido que ya tenemos, pues–.

Y el riesgo mayor es que los independientes fallen a la hora de asumir su responsabilidad, sepultando las esperanzas de muchos ciudadanos que esperan un cambio de la mano de este tipo de candidatos.

Lo que hagan Manuel Clouthier, Alfonso Martínez, Pedro Kukamoto y, sobre todo, Jaime Rodríguez Calderón, será revisado con lupa tanto por los propios electores como por sus adversarios políticos. De los resultados que ofrezcan dependerá que tanto impulso reciban quienes ahora compiten con dicha bandera.

Sin embargo, algunos aspectos de cómo están llegando a dichas candidaturas algunos personajes siembran la duda con relación a que esperar realmente de ellos, pues según denuncias periodísticas entre quienes buscaron cumplir con los requisitos para aparecer en la boleta y competirle a los partidos tradicionales, también se encuentran algunos que recurrieron a las mismas prácticas para recabar las firmas necesarias que el corporativismo y el clientelismo partidista llevan a la práctica, incluso con firmas de personas fallecidas, además de que una parte importante de los mismos proviene de las estructuras partidistas.

Además hay que considerar que en la opinión pública está permeando la idea de que pueda presentarse un candidato independiente en 2018, que sea el representante de un frente. Algunos promotores de esta idea ya manejan algunos nombres, pero se trata de personajes que han trabajado para los propios partidos, aunque sin inscribirse en sus padrones, lo cual nos lleva al punto de partida: la definición de qué es un candidato independiente, pues sería más honesto denominarlo sin partido… por esta elección.

Los independientes pueden ser parte de la solución que necesita nuestro sistema político o la gran decepción en los años por venir. El tiempo dirá.

Del tintero
La Ciudad de México, a poco menos de un mes de las elecciones, sigue sin presentar una cara acorde con los tiempos electorales. Más preocupados por las contingencias ambientales, partidos y candidatos están realizando una campaña muy discreta, pues a excepción de algunas bardas y reparto de volantes, no hay en las calles información sobre la elección de la Asamblea Constituyente.

Twitter: @AReyesVigueras


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