Penalti
Argentina se ganó el repudio de medio planeta futbolero. No conforme con cargar la fama de selección consentida de la FIFA, el periodista Eduardo Feinmann aseguró en vivo que detestaba a los mexicanos «con el alma» y los tachó de envidiosos. Luego pidió perdón, aunque explicó que su comentario se refería únicamente al futbol, disculpa que sonó más a jugada de emergencia que a arrepentimiento sincero. Los mismos que insultan sin filtro luego piden que como único representante americano vivo en el torneo, les eche porras. Clásica actuación de tribuna: patean parejo el balón y la dignidad ajena.
Tirititito
Cristiano Ronaldo se despidió del Mundial sin pena ni gloria, sin poder marcar y falto de conexión con sus compañeros en su sexta y última cita mundialista. Ni toda su maquinaria publicitaria alcanzó para tapar lo evidente. Mientras el «comandante» se apagaba, Erling Haaland encendía el torneo sin reflectores previos, llevando a Noruega a unos históricos cuartos de final con siete goles en cuatro partidos. A veces el verdadero fenómeno no es el que más humo hace, sino el que más goles mete.
¿Quién dice que la política y el fútbol no se llevan? Porque al igual que en el fútbol, en la política mexicana todo se hace con las patas.
Fuera de Lugar
La FIFA presume ingresos históricos, cercanos a los 13 mil millones de dólares en el ciclo que cierra con este Mundial, pero la fiesta saldrá cara a las sedes: boletos que rebasan los mil dólares incluso en la categoría más barata y una factura de infraestructura que tardará años en pagarse. Ganancias para unos, deudas para otros.
Tiempo Extra
Aunque el Mundial no termina, México ya se coronó en una categoría fuera de la tabla: mejor anfitrión, con paso perfecto en la fase de grupos y nueve puntos de nueve posibles. Estados Unidos, en cambio, sigue explicando por qué un árbitro y varios aficionados terminaron detenidos o interrogados en aeropuertos antes de ver un partido. Ser sede también implica saber recibir, y ahí el marcador no favorece a los estadounidenses.
Dato deportivo: con siete goles, Haaland pelea el título de goleador junto a Messi y Mbappé, mientras Noruega vive su mejor Mundial desde su regreso a la justa tras casi tres décadas de ausencia.





















