Órale, compadre, las encuestas no perdonan y últimamente le están dando un buen susto a Morena. Varias mediciones recientes muestran que la preferencia del partido guinda anda bajando en estados clave como Chihuahua y Michoacán, donde el PAN respira en la nuca y cierra brecha. Pero lo que más prende las alertas es la Cámara de Diputados: Morena ya cayó por debajo del 40% en preferencia bruta según sondeos como el de Enkoll, bajando varios puntos desde finales de 2025. Eso no es cualquier cosita.
El chiste es que este desliz está encendiendo las alianzas. El PT y el PVEM, esos socios que antes festejaban juntos, ahora andan exigiendo más candidaturas, respetar encuestas internas y hasta amenazan con ir solos en algunos estados. El Verde ya reclama gubernaturas como San Luis Potosí, Michoacán o hasta Nuevo León, y el PT marca distancia en lo legislativo. Morena dice que la coalición sigue firme y que “vamos juntos como en 2018 y 2024”, pero los pleitos por las posiciones empiezan a oler a división. Cuando el pastel se achica, todos quieren el pedazo más grande.
¿De dónde viene el bajón? En entidades como Chihuahua, donde Morena estaba con ventaja cómoda, el PAN ha recuperado terreno. En Michoacán pasa algo parecido: la inseguridad, los temas locales calientes y el hartazgo acumulado le están cobrando factura al oficialismo. No es que estén en el suelo, todavía lideran en muchas mediciones nacionales y estatales, pero el “voto de castigo” que tanto se ha visto en intermedias empieza a asomarse. La gente siente que las promesas no llegan tan rápido como el desgaste del poder.
Irónicamente, mientras Morena celebra que sigue arriba en la mayoría de las 17 gubernaturas en juego, sus aliados le recuerdan que sin ellos la mayoría calificada en el Congreso se pone complicada. Es el clásico problema de la sobredosis de poder: cuando uno crece demasiado, los socios se vuelven demandantes y la oposición huele sangre.
Al final, falta más de un año para 2027 y las encuestas son solo eso: encuestas. Pero el mensaje es claro: Morena ya no camina sola con el viento a favor. Si no endereza el barco y calma a sus aliados, el 2027 podría convertirse en un dolor de cabeza más grande de lo esperado. Y en política, cuando los números bajan, los pleitos suben. Ya veremos si logran recomponer el equipo o si el guinda empieza a desteñirse.

























