Migrantes

0
968

Hace dos días la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos premió a lo más destacado en el cine del año 2014. Los premios Oscar, como se conocen popularmente, son uno de los reconocimientos más importante de la industria a nivel mundial.

Esta entrega en particular era especial para nuestro país, la película Birdman del director Alejandro González Iñárritu recibió nueve nominaciones. El resultado fue favorable para el mexicano, el cual fue premiado con tres estatuillas, rompiendo un paradigma importante en la industria siendo el primer director latinoamericano en ganar el Oscar a la mejor película del año.

En su última intervención, González Iñárritu hizo una mención especial para todos los migrantes que actualmente residen en Estados Unidos: “esperando que algún día reciban un trato digno, tal como alguna vez se les dio a los migrantes de primera generación que construyeron esta nación”. Sus declaraciones hicieron eco, resultando imposible no retomar ese tema pendiente en la agenda bilateral entre México y Estados Unidos.

-Publicidad-

El tema que ayer recobró visibilidad en la entrega de los Oscares se suma al decreto anunciado hace unos meses por el presidente Obama, el cual busca dar certeza a una parte de los 11.2 millones de migrantes que viven en Estados Unidos en condición de ilegalidad y que, a sólo un día de entrar en vigor, fue detenido por un juez en Texas, tras una petición firmada por 26 gobernadores republicanos.

Hoy más que nunca la discusión de una reforma migratoria se vuelve fundamental en un contexto en el que millones de latinoamericanos —mexicanos incluidos— contribuyen activamente a la economía de la primera potencia del mundo. La discusión debe ir más allá de egocentrismos para centrarse en el tema que realmente ha definido a Estados Unidos a lo largo de su historia: la contribución de los migrantes a su desarrollo, crecimiento y competitividad.

Es claro que la decisión que tomó el presidente Obama es un esfuerzo tangible que, tal como él mismo reconoció, necesita todavía apuntalarse con una verdadera reforma; sin embargo, hoy con el fallo en Texas se dinamitan los esfuerzos conjuntos para resolver un problema real que puede convertirse en una bomba de tiempo.

Estados Unidos, sin duda, es un país de oportunidades, pero su construcción ha sido obra de un sinnúmero de culturas y sólo podrá ser el reconocimiento de esas aportaciones lo que lo mantenga como líder mundial. Ignorarlas, desterrarlas o combatirlas podría ser el inicio de una política discriminatoria al esfuerzo colectivo.


There is no ads to display, Please add some

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí