En un inesperado escenario, la detención de Nicolás Maduro tiene efectos inesperados en el escenario mexicano. El Presidente norteamericano Donald Trump, deja claro que sus advertencias no son un juego, que va a llegar hasta donde sea necesario para cumplir sus objetivos.
Independientemente de los cuestionamientos sobre la legalidad del suceso, los hechos hablan por si mismos, la capacidad operativa y la logística empleada de los norteamericanos, dejan ver el nivel que tienen para conseguir sus metas.
En ese renglón, podemos afirmar que Claudia Sheinbaum se encuentra atrapada; con un equipo que responde más a López Obrador que a ella misma, respaldando a una política vinculada al sistema de complicidades con el crimen organizado y la corrupción, incluyendo el negocio del huachicol fiscal y; comprometida a dar continuidad a la consolidación de un régimen autoritario.
Por otro lado, tiene enfrente al Presidente de los Estados Unidos, que, por lo visto, no se anda con rodeos y, sigue afirmando que México está controlado por los carteles criminales, haciendo expreso señalamiento sobre acciones a tomar en ese aspecto.
Sin pasar por alto, que nuestra economía está soportada en buena medida con las inversiones y el intercambio comercial con los vecinos del norte, particularmente con el T-MEC, estando en puerta su revisión, aspecto que nos coloca en una compleja situación.
Los estragos de las políticas implementadas por Trump ya son evidentes, la falta de inversión y la fuga de capitales es notoria, aunada a la incertidumbre jurídica se hace palpable el nulo crecimiento del país, lo que provoca una mayor dependencia con el exterior, dígase, Estados Unidos.
Entonces, la Titular del Poder Ejecutivo Federal, está en una encrucijada, ante la disyuntiva de conservar un equipo que responde a otra persona o tomar las riendas de la administración pública como Presidenta y, poner orden en el gobierno.
La cosa no es sencilla, sin embargo, las consecuencias de no tomar una decisión al respecto pueden ser enormes. La agenda ya no se localiza en Palacio Nacional, desde hace tiempo que depende de los acuerdos tomados en Washington, como se desprende la entrega de capos sin orden de extradición, siguiendo las instrucciones dadas.
Siguiendo con el punto, cabe decir que la continuidad de políticas autoritarias implementando un régimen autocrático, no ha producido un beneficio en la calidad de vida de las personas, quienes siguen sin tener acceso a los servicios básicos. Sin embargo, el avance de los grupos delincuenciales, la corrupción e impunidad son fehacientes.
Es cierto que existen diferencias entre Venezuela y México, aunque en algunos aspectos ya se compartían rasgos comunes. La detención de Maduro impacta en toda la zona, sin que México sea la excepción, por el contrario, ahora con mayor intensidad se pondrán los ojos en nuestro país.
Si bien, la forma para detenerlo no fue muy ortodoxa, pocos muy pocos salen en su defensa; sus excesos y atrocidades sirven de justificación en su destino.
Ese giro en la región va a tener impactos en especial en México, al advertir que de continuar por la senda marcada por el extinto régimen venezolano, el futuro está previsto.




































