Marcelo y Mancera; parricidio político

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El parricidio es —como se sabe— el poco común asesinato del padre. El parricidio político, en cambio, es práctica común en la lucha por el poder, en donde los hijos suelen matar al padre con tal de alcanzar sus ambiciones de poder.

Más aún, la peculiar política mexicana es un tratado sobre el parricidio político, empezando por el sacrificio sexenal que suelen ofrecer los presidentes entrantes, de su antecesor y padre político, al que en no pocas ocasiones cuelgan en la plaza pública.

Sin embargo, la llegada de la democracia y la competencia real por el poder presidencial, inauguró en México modalidades nuevas de parricidio político.

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Una de ellas la documentamos en el Itinerario Político del 20 de diciembre de 2001, cuando un empoderado Andrés Manuel López Obrador —que en el año 2000 llegó a la jefatura del GDF—, llevó a cabo el parricidio político de su padre y creador en la política, Cuauhtémoc Cárdenas.

López sabía que la única posibilidad de ganar la candidatura presidencial del PRD en 2006 era la muerte política de su padre y, claro, de sus hermanos. Y sin dudarlo, a finales de 2001 AMLO inició el parricidio político que, en efecto, lo llevó a la contienda presidencial de 2006.

AMLO MATA A CÁRDENAS. Ese 20 de diciembre de 2001 titulamos así el Itinerario Político, “PRD; ¿Parricidio Político?”. Dijimos que luego de acuerdos y reacomodos, “el PRD entrará al 2002 en medio de una severa crisis y frente a un fenómeno que no es desconocido en la política mexicana; el parricidio político.

“Y es que Cuauhtémoc Cárdenas, el líder moral del partido ‘negroamarillo’, el otrora conductor de los destinos de esa fuerza política, el insustituible, artífice del necesariato y jefe indiscutible se ha convertido en el hombre a vencer, el que será combatido por los que le deben todo en la política pero, sobre todo, lo combatirá su hijo político, al que llevó de la mano, cobijó, encumbró y que hoy se ha propuesto hacerlo a un lado; Andrés Manuel López Obrador”.

“… así, las guerras políticas al interior del PRD podrían desembocar en una elección interna en donde se podría consumar un parricidio político, pues el hijo preferido, López Obrador, parece dispuesto a sepultar a su padre, el otrora líder moral”.

Como todos saben, el parricidio se consumó. Pero López Obrador no sólo mató políticamente a Cárdenas sino también mató políticamente a los hijos de Cárdenas, en especial a la más aventajada, Rosario Robles, a la que echó de la dirigencia y luego expulsó del PRD.

MARCELO, TEMEROSO DE MATAR AL PADRE. La historia se repitió en los previos al año 2012, cuando en la batalla por la candidatura presidencial se enfrentaron López Obrador y Marcelo Ebrard; padre e hijo. Vale señalar que sin la ayuda de AMLO, Marcelo nunca habría llegado a la jefatura de Gobierno del DF y sin esa posición nunca habría aspirado a la candidatura presidencial.

En esos tiempos —los previos a 2012— padre e hijo competían no sólo por el mismo puesto sino por el mismo partido; el PRD. Por eso se preparó una encuesta cuyo resultado determinaría al ganador de la candidatura presidencial. Como es público, al final de cuentas el candidato fue López Obrador, a la postre derrotado por Peña Nieto.

Lo que pocos saben es que la encuesta para determinar al mejor posicionado para la presidencial de 2012, en realidad fue ganada por Marcelo Ebrard y no por AMLO. ¿Y entonces? ¿Por qué Marcelo se replegó y dejó pasar a AMLO? Lo ocurrido y que nunca quisieron reconocen ni Marcelo ni AMLO, es que López Obrador se negó a aceptar la derrota —como ha ocurrido siempre—, y le dijo a Marcelo que le hiciera como quisiera, pero que no renunciaría a la candidatura presidencial.

Lo cierto es que desde el arranque de su gestión como jefe de Gobierno del DF, Marcelo tuvo miedo de matar políticamente a su padre, a pesar de que sabía que si aspiraba a la presidencial por el PRD, debía matar políticamente a AMLO. Pero ni al inicio de su gestión, ni en los previos a la elección de 2012, Marcelo se atrevió a matar políticamente a AMLO. Por eso no llegó y nunca será candidato presidencial por las izquierdas.

EL PARRICIDIO DE MANCERA. El que tiene claro que en política suele ser necesario matar políticamente al padre es Miguel Mancera, quien —igual que en su momento lo hizo AMLO—, no dudó ni un minuto en matar políticamente al padre, al que debe todo en la política y sin el cual no habría pasado de ser un abogado picapleitos.

Y es que detrás de la tragedia política que vive Marcelo Ebrard está la mano del jefe de Gobierno del DF, el nuevo aliado de Los Chuchos y potencial candidato presidencial rumbo a 2018. Está claro que nos referimos a Miguel Mancera.

Y es que Los Chuchos pueden decir misa y pueden ofrecer las mejores explicaciones teóricas sobre la zancadilla a Marcelo Ebrard —para que no consiguiera una diputación plurinominal—, pero también es cierto que la decisión de dejar fuera a Marcelo fue una decisión política. ¿Y por qué política? Por las siguientes razones.

1.—Porque guste o no, Miguel Mancera es el más aventajado e importante activo del PRD y de Los Chuchos para buscar la candidatura presidencial en 2018.

2.—Porque, a querer o no, Marcelo Ebrard es el mayor obstáculo para los afanes presidenciales de Miguel Mancera.

3.—Porque dejar pasar a Marcelo Ebrard a una diputación federal no sólo sería darle una carta de impunidad frente a escándalos como el desfalco de la L-12, sino desmentir la campaña que contra Marcelo enderezó Miguel Mancera por el fracaso de esa magna obra.

4.—Y porque con una diputación federal, Los Chuchos y el PRD le estarían regalando a Marcelo el mayor salvavidas para salir airoso de la crisis que puede ser su mortaja; la fracasada L-12.

LARGO CAMINO POR EL DESIERTO. Por lo pronto, son muchos los indicios de que se han cerrado todas las puertas políticas —y legales— para que Marcelo Ebrard consiga el indispensable salvavidas que lo rescataría de la tragedia y lo colocaría de nuevo en ruta para el ansiado 2018.

Y es que legalmente tiene cerradas las puertas del PRD, políticamente parecen canceladas las puertas del Movimiento Ciudadano y por razones de Estado verá caer todo el peso de las instituciones en su contra.

Dicho de otro modo. Resulta que Marcelo Ebrard y su grupo político parecen condenados al exilio político; enviados al desierto en donde les espera una larga travesía que podría costarles la vida. La vida política, claro. Al tiempo.


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