La rebelión del hartazgo

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Lo sustantivo de la división de poderes es la generación de equilibrios institucionales en el ejercicio del poder público. Hay dos puntos torales a considerar. El primero, es que existe una tendencia natural en abusar de él. Y entonces, para evitarlo, la solución idónea es enfrentar al poder con el poder mismo. Lo segundo, es que bajo un sistema de esta naturaleza, la población puede tener la tranquilidad de que el poder está acotado y, en consecuencia, el temor de padecer los excesos. Esto en teoría es una MARAVILLA.

Al Legislativo el Poder Constituyente –es el que hace la Constitución- le confirió facultades para equilibrar al Ejecutivo, porque éste tiene mucho poder, dadas las funciones que le corresponden, como son gobernar y administrar. Infortunadamente, la experiencia que tenemos en México, es que el Legislativo NO HA SIDO, NI ES CONTRAPESO.

Todavía a estas alturas del siglo 21, el presidencialismo sigue viento en popa; es decir, la subordinación del Legislativo al Ejecutivo, persiste. La experiencia mexicana con este poder, abruma por su inefectividad. Y se lo digo con conocimiento de causa, he sido dos veces Diputada, local y luego federal. No operó en todo el siglo 20, ni está operando el presente. La genuflexión de las bancadas mayoritarias a su Presidente o Gobernador en turno, según el ámbito, son descorazonadoras para un País que NECESITA equilibrios, porque la corrupción y la impunidad que invaden el sistema y que se generan en el mismo, se lo están comiendo a dentelladas. En las entidades federativas es peor que en la Federación, porque los cacicazgos no tienen m… mesura alguna.

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El contrapeso concebido en la teoría y dispuesto en el sistema normativo lo habilitan LOS CIUDADANOS ¿cómo? Con su participación en las elecciones, con su voto depositado en las urnas. Pero en nuestro País, al grueso de los electores les tienen sin cuidado la que corresponde a sus legisladores; es decir, a la integración del Poder Legislativo, sea el local o el federal. No es asunto que los inmute, y debiera, porque por las facultades que tiene; es decir, hacer las leyes, aprobar los ingresos y egresos, revisar la cuenta pública, amén de los nombramientos que le competen a una y otra cámara, son instrumentos ad hoc para frenar los desmanes del Ejecutivo, y avanzar hacia la construcción del BIEN COMÚN. El día que los electores mexicanos decidan que la mayoría en los Congresos no debe ser de la misma procedencia del partido del Ejecutivo en turno, nuestra realidad A FUERZA va a tener que empezar cambiar, PARA BIEN. ¿Cuándo sucederá eso? No lo sé, pero deseo con todo mi corazón que no tengamos que llegar a situaciones extremas, para atrevernos a modificar el rumbo de nuestro País. 

Los regímenes presidencialistas son evidencia sine qua non de una mentalidad con escasa cultura cívica, son producto de un electorado que no posee valores políticos con arraigo en la libertad e independencia personal y por ende, con una democracia que padece anemia fulminante. Ese deslumbramiento con el Poder Ejecutivo nos ha fastidiado la existencia como nación. Volvamos la vista al Legislativo, ahí está la respuesta para darle la vuelta a la tuerca. Al final de cuentas, la razón de ser de la democracia, es precisamente MINIMIZAR los abusos del poder.

Celebro, y por eso este largo proemio, la victoria contundente de la oposición venezolana en su reciente elección legislativa. Fueron 99 curules contra 46 del oficialismo, de un total de 167 diputados. El triunfo de la oposición es para estar de fiesta en un país tan castigado por una dictadura omnipresente que nació con Chávez y continuó Maduro, su nefasto sucesor y discípulo. ¿Qué representa que la Mesa para la Unidad Democrática (MUD) haya obtenido esta aprobación extraordinaria en las urnas, para integrar la Asamblea Nacional? Significa que podrán votar una Ley de Amnistía para los presos políticos del chavismo, como los dirigentes Leopoldo López y Antonio Ledezma. También, que podrán emitir un voto de censura contra el vicepresidente y contra los ministros del gabinete, aprobar enmiendas constitucionales, sancionar leyes habilitantes que dan poderes legislativos al Ejecutivo, designar y remover a los integrantes del Consejo Nacional Electoral, así como leyes orgánicas, convocar a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución Nacional y remover a los miembros del Tribunal Supremo de Justicia.

El director ejecutivo de la MUD, Torrealba, declaró que: “El pueblo habló claro. Las familias se cansaron de ver las consecuencias del fracaso”, en referencia a la situación de crisis económica y social que está atravesando Venezuela.

Muchas felicidades a los venezolanos por atreverse y haberle puesto un hasta aquí a sus verdugos.
Bravo por su determinación y sus patrios arrestos. A ver si nos arrastra su ejemplo. El 2018 está a la vuelta. 


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