Gastos ¿superfluos?

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El escándalo reciente acerca de la forma en que son utilizados los viáticos de los funcionarios de la Secretaría de la Función Pública, historia publicada por la agencia Reuters aquí: http://ow.ly/YCZMm , es una muestra más de la forma en que nuestra clase política utiliza el cargo, pues más que oportunidad de servicio se demuestra que lo que ven es la ocasión para tener privilegios.

Caviar y champaña

Para muchos “servidores” públicos, el presupuesto es parte de los privilegios inherentes al cargo. Muchas pruebas de esto se han publicado en medios de comunicación, redes sociales e, incluso, en libros que retratan a la clase política mexicana en su búsqueda de privilegios.

Esto viene formando lo que podríamos llamar una faceta de la cultura política en nuestro país, tema del que han surgido términos como el famoso “año de Hidalgo”, en alusión a la torpeza si alguien deja algo… que le sirva para enriquecerse, palabras emparentadas con aquello de que “el que no tranza no avanza”.

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Y es que la visión patrimonialista de muchos de nuestros políticos deja constancia en cada paso que dan, siendo la revelación de Reuters la más reciente en esta historia de algo que bien podríamos denominar, como si fuera serie de televisión, “corrupción, casos de la vida real”.

Pero no es la única muestra de ello, pues antes ya hemos conocido de mansiones, autos de lujo, yates y muchos otros privilegios que son impensables con el simple sueldo de un funcionario público.

Esto viene también desde los partidos políticos, entidades que además se encargan de destinar generosas partidas a viáticos o gastos de representación, que son gastadas con singular alegría por los líderes políticos.

El tema también refleja la forma en que son vistos este tipo de recursos por los empleados de gobierno o por los funcionarios partidistas, pues pese a que son públicos –y provenir de los impuestos que todos nosotros pagamos–, se utilizan en productos innecesarios o en lujos. Hay quien come a costa de los gastos de representación sin destinar un solo peso de su sueldo a este aspecto, también quien los utiliza para comidas familiares de fin de semana.

Asimismo, algunos de quienes consideran que gozan de un privilegio y protección por llegar al cargo por amiguismo o ser familiar de alguien, recurren al presupuesto público para contar con celular nuevo, chofer, auto del año, vales para gasolina, papelería o equipo de cómputo.

Es por esto que son reiterativas las historias de inicio de legislatura o cambio de gobierno en las que los nuevos llegan a oficinas vacías, porque los anteriores se llevaron todo.

Una posible solución sería prohibir los gastos de representación o reducir al mínimo los viáticos, señalando claramente qué tipo de establecimientos se pueden utilizar, marcando las prohibiciones respecto a lo que se puede considerar “de lujo” o primera clase.

También viene siendo hora de que la sociedad se ponga las pilas y deje de considerar que un puesto en el gobierno –una asesoría en el legislativo o puestos similares– equivalen a sacarse la lotería, celebrando con el designado el acontecimiento, pues de esta forma sólo se refuerza la percepción que dichas posiciones son para enriquecerse, en lugar de pensar que se trata de la oportunidad de solucionar alguno de los problemas que aquejan al país.

También es un reto para la transparencia y la rendición de cuentas en un sistema como el nuestro, en el que la opacidad es la regla. Si nuestra sociedad es escéptica respecto a la probidad de nuestros gobernantes, se debe a décadas de demostración de enriquecimientos inexplicables a la luz de sus simples sueldos, pero explicables bajo el cristal de la corrupción y los negocios al amparo del puesto.

Lo lamentable es que este tipo de temas seguirán presentándose cada cierto tiempo en los medios y redes sociales, pues para terminar con este tipo de abusos se necesita un cambio tanto desde el gobierno como desde la sociedad.

Así, no queda de otra que seguir denunciando este tipo de abusos, pese a que la clase política está más organizada que la sociedad civil y la complicidad permite una defensa de sus intereses.

Finalmente, cabe resaltar que la nota la volvió a dar un medio extranjero, lo que nos indica que México se encuentra bajo la lupa en este aspecto, lo cual también representa que la credibilidad del Gobierno Federal es prácticamente nula en el exterior. Más de uno en el mundo desearán que la experiencia que se vivió en Guatemala, con una comisión internacional, ayude a castigar actos de corrupción en altos niveles de gobierno. Aquí en casa también esperamos que ese paso se dé.

Del tintero

Siguiendo con el tema, hoy 24 de febrero celebramos el día de la bandera, lábaro patrio que tenemos un tanto abandonado. Permitir su utilización con cualquier pretexto ha hecho que más que símbolo de identidad, se convierta en mercancía.

Ojalá podamos pensar mejor antes de darle cualquier uso.

En 1208, un día como hoy, Francisco de Asís dice haber escuchado directamente a Jesucristo ordenándole que comenzara su misión. Algo parecido a lo que algunos de nuestros políticos aseguran, para seguir dentro del presupuesto, ya ven que estar fuera de él es estar en el error.

 

Twitter: @AReyesVigueras


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