Estar en la boleta sin ser candidato

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La elección 2021 está cada vez más cerca y podría ser la ocasión para  presentarnos un escenario poco visto anteriormente: que un presidente esté en la boleta electoral sin ser candidato. Parece que esta es la estrategia que está buscando el lopezobradorismo al copar los medios de comunicación y redes sociales con sus mensajes y temas, algo que la oposición –por descuido o incapacidad– está permitiendo.

Elección repetida

El presidente López Obrador advirtió que será guardián de las elecciones, además de que se prepara la maniobra para que los nuevos consejeros electorales que se elegirán este año sean afines a la 4T.

Previamente, se redujo el presupuesto en publicidad oficial, con lo que se logró que muchos medios desaparecieran o vieran disminuir su presencia, además del despido de miles de empleados de los mismos, con lo que se logró acotar la crítica, no acallarla totalmente, pero al menos reducir un poco su volumen.

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La operación diaria de cuentas en redes sociales que buscan inhibir cualquier comentario negativo acerca del presidente López Obrador, es también parte de la estrategia.

Esta se completa con las conferencias mañaneras –así como las diurnas, nocturnas, sabatinas y las que hagan falta–, con el fin de fijar los temas en la agenda de discusión pública.

Así, el siguiente paso será poner a López Obrador en la boleta electoral sin ser candidato, al convertir la elección 2021 en una simple disyuntiva: a favor o en contra del presidente.

En declaraciones recientes, tanto Mario Delgado como Ricardo Monreal mostraban su preocupación por el hecho de que López Obrador no estará en la boleta electoral 2021, sabiendo que a pesar del desgaste que ha sufrido como gobernante sigue siendo un imán de votos.

Monreal reconoció que “ganar la mayoría legislativa, así como la mayoría de las entidades federativas y la mayoría de los puestos de elección popular en disputa, es una vocación democrática legítima y una tarea que ahora nos resultará más pesada, porque no estará en las boletas el nombre del Lic. Andrés Manuel López Obrador”.

Morena como partido, también ha resentido una disminución, de acuerdo a algunas encuestas, en la intención del voto del electorado, pero con una oposición partidista que no levanta y sin liderazgos que capitalicen los errores del gobierno.

De ahí que la hipótesis de trabajo es que lo que el ahora partido oficial buscará es que López Obrador siga siendo el centro del debate público y que los comicios intermedios sean una especia de referéndum.

En la actualidad, vemos como algunos gobernadores emanados de Morena –ahí está el caso de Miguel Barbosa en Puebla– afirman que están al frente de sus entidades siguiendo los lineamientos que establece el presidente.

“En Puebla se ejerce un gobierno bajo los valores que enarbola Andrés Manuel López Obrador, pues no hay clientelismo ni se favorece a los que por años se enriquecieron falsificando representación de los pobres”, indica el boletín que el gobierno del estado difundió el pasado 17 de junio con motivo de la visita del mandatario a la entidad, en palabras del gobernador.

En noviembre de 2019, Mario Delgado, coordinador de los legisladores de Morena en San Lázaro, puntualizó que “tenemos ya más de 280 diputados que dijeron ‘nosotros vamos con el proyecto del presidente’”.

Así, no es de extrañar que si López Obrador –como vocero único del gobierno federal y dada su vocación a ser candidato–, no figura como abanderado, la campaña electoral gire en torno suyo.

Y como para bailar se necesitan dos, la oposición está haciendo su parte al servir de caja de resonancia de este objetivo.

El hecho de que sigan las mismas prácticas discursivas, busquen utilizar los mismos recursos retóricos del presidente y se embarquen en refutar lo dicho cada mañana en Palacio Nacional, nos indica que contribuirán para que el tema de la elección sea el mandatario.

Y eso podría ser algo difícil de remontar, pues aunque la aprobación ciudadana respecto a su gobierno ha disminuido, aún sigue siendo alta como para lograr conseguir los votos suficientes para retener la mayoría de los puestos en disputa y no ver disminuida su presencia en la Cámara de Diputados.

La opción es que la oposición deje de servir de sparring del lopezobradorismo y comience a construir su propia narrativa, tome la iniciativa y tenga propuestas diferentes como para hacer que la elección sea entre proyectos distintos de nación y no algo que buscará refrendar el apoyo que se dio en 2018, con el resultado ya conocido por todos.

La duda es si eso será posible dada la tendencia de muchos que se llaman de oposición a sólo reaccionar a la palabra que se difunde en las mañaneras, a difundir más memes que análisis y reflexiones, y a recurrir a la menor provocación a apodos, siguiendo la costumbre que el propio López Obrador estableció desde sus primeras campañas.

¿Podrán dejar de centrar toda su atención en el presidente y lo que dice para empezar a usar sus propias palabras? Esa es la principal pregunta que nos debemos hacer de cara al 2021.

@AReyesVigueras

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