El voto Verde

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Por muchos años, hasta el 2000, el voto verde fue el soporte del partido del Presidente en turno. Los votos que aportaba a las elecciones fueron abundantes y decisivos. Los candidatos a diputados y alcaldes en circunscripciones verdes, es decir rurales, ganaban todas las casillas con porcentajes mayores al 80% y a veces llevándose la totalidad de sus votos. Hasta entrados los años noventa, los estados con alta población rural por lo regular tuvieron senadores y gobernadores alineados con el Presidente. Claro, que siempre gracias al voto verde.

Ya desde 1988 quedó claro que el proceso de urbanización creciente reducía el número incondicional de votos verdes. El campo perdía habitantes porque miles de campesinos emigraron en busca de trabajo y de una vida mejor, tanto a las ciudades como al extranjero. Y el voto verde disminuyó en importancia al despoblarse el campo y crecer las ciudades. Finalmente en el año 2000 el voto urbano desbancó a un voto verde cada vez más disminuido y gracias a una oposición más activa.

Entre el 2000 y el 2012 el voto verde siguió trabajando, pero ya no a favor del Presidente, sino de los gobernadores que lo supieron aprovechar. Pero desde 2012 los estrategas del otrora partido oficial decidieron volver al voto verde, pero ya no en el esquema de antaño en que manipulaban casillas rurales, sino aprovechando a votantes urbanos poco informados. Por eso decidieron aliarse con el Partido Verde (Ecologista de México), PV, aunque aportara poco, entre un 6 y el 9% de la votación. Consideraron que ese margen sería suficiente para lograr una mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados, y quizá todas las gubernaturas en contienda.

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A medias lograron su cometido: sí lograron que Enrique Peña fuera el candidato más votado para la Presidencia pero no así que tuvieran la mayoría del Senado o de la Cámara de Diputados. A pesar de ello, y de que no han sido colaboradores de calidad en trámite legislativo alguno, ahora repiten en la contienda federal intermedia, presentando propaganda por separado como si quisieran ocultar algo. No parecen una coalición con el partido en el gobierno, se muestran como un competidor más.

El PV ha hecho campaña como si no estuviera en coalición, pero además ha cometido múltiples infracciones que le han costado varios cientos de millones de pesos en multas. Aunque ha recurrido algunas y aceptado otras, sigue cometiendo faltas como para poner a prueba a la autoridad. No se da cuenta que ya ha hartado a la ciudadanía y que sus excesos en publicidad (mucha de ella ilegal) no le redituarán más votos.

Quienes a pesar de tanta ilegalidad vayan a votarlo motivados por esa propaganda deben estar conscientes que no estarán apoyando una opción distinta al PRI, sino que serán parte de su moderno voto verde.


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