¿Sabías que somos, literalmente, polvo de estrellas? Suena romántico, pero la ciencia lo explica de una forma un poco más metálica. El hierro que corre por tu sangre y que permite que el oxígeno llegue a cada rincón de tu cuerpo no nació en la Tierra. Ese hierro se forjó en el corazón de estrellas gigantes que explotaron hace miles de millones de años. ¡Llevas restos de supernovas en las venas!
Pero aquí viene lo más loco: si pudieras quitarle todo el «espacio vacío» a los átomos que forman a todos los seres humanos del planeta, la humanidad entera (sí, los 8,000 millones de nosotros) cabría dentro de un terrón de azúcar. Los átomos son 99.99% vacío. Básicamente, somos fantasmas hechos de restos de explosiones espaciales que caminan y hablan.
Y si de tiempo hablamos, olvida los relojes. En el espacio, el tiempo se estira. Si tuvieras un gemelo y este se fuera a viajar cerca de un agujero negro, al regresar él sería mucho más joven que tú. La gravedad es tan potente que «pisa» el tiempo y lo vuelve lento. Así que la próxima vez que sientas que el día no te rinde, recuerda: solo necesitas un agujero negro cerca para que el tiempo sea relativo. ¡La ciencia es el mejor viaje que puedes hacer!





























