El tortuoso camino independiente

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Ante el desprestigio de los partidos políticos tradicionales, los ciudadanos han visto como opción las candidaturas independientes. En opinión de muchos, es necesaria la presencia de abanderados que no pertenezcan a las fuerzas políticas que han generado una gran desconfianza entre los electores, como una manera para recomponer el sistema político nacional y alejar a quienes sólo han buscado su propio beneficio sin contribuir a la solución de los problemas que aquejan al país, aunque esto pudiera convertirse en un simple espejismo.

Fórmula independiente

Luego del triunfo en las elecciones de 2015 de personajes como Jaime Rodríguez Calderón, Pedro Kukamoto, Manuel Clouthier y algunos más, en sectores sociales despertó un entusiasmo por los candidatos independientes.

Para nadie es un secreto que, de acuerdo a varias encuestas, los partidos ocupan los últimos lugares en cuanto a confianza ciudadana, además de que en medios tradicionales y digitales se les acusa de ser los causantes de buena parte de los males que nos aquejan.

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No obstante esto, dos situaciones se ha presentado para invitar a una profunda reflexión acerca de si realmente los candidatos independientes son una verdadera alternativa al sistema de partidos.

Por un lado, en algunos estados de la república se han elevado los requisitos para convertirse en independiente, incluso por encima de los que se piden para constituir un partido político. Esto ha sido interpretado como una forma de defensa del sistema para evitar que la competencia llegue a una campaña electoral.

Además se tiene el hecho de que si bien los requisitos para inscribir una candidatura de este tipo enfrentan una gran cantidad de firmas por recabar en un tiempo breve, las prerrogativas son pequeñas en comparación con las que reciben los institutos políticos.

Es así que las candidaturas independientes son vistas con más simpatía por buena parte del electorado que está cansado de los partidos y sus candidatos.

Pero el segundo aspecto es el que nos debe llevar a reflexionar acerca de si este tipo de abanderados son una verdadera solución.

A la pregunta acerca de que tienen en común, además de competir como independiente, personajes como Jaime Rodríguez Calderón, Alfonso Martínez, Manuel Clouthier –quienes ganaron en 2015–, con nuevos aspirantes como Ana Teresa Aranda, Juan Bueno Torio, Miguel Elías Moreno Brizuela, entre otros que se sumarán a la campaña 2016, tenemos que el común denominador es que hasta hace pocos meses eran militantes de partidos políticos.

Y es que una candidatura independiente no sólo se ha convertido en una bocanada de aire fresco a un sistema que mostraba signos de agotamiento, sino que se ha convertido también en una puerta para aquellos militantes que no ven recompensados sus esfuerzos en la forma de una candidatura por su partido.

Un ejemplo de ello es la posibilidad de que Margarita Zavala participe en la elección presidencial de 2018 como independiente, si el PAN no le da la candidatura. Es decir, con el blanquiazul o sin él, Zavala Gómez del Campo estará en la boleta dentro de poco más de dos años.

Y no ha sido el único caso, pues varias candidaturas independientes se han comenzado a construir debido a la probabilidad de que la ruta partidista se dirija al fracaso. Así lo analizó Carlos Joaquín en Quintana Roo y otros aspirantes a una gubernatura de las 12 que estarán en juego este 2016.

Otro ejemplo lo tenemos en los ciudadanos que buscan ganar un lugar en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, quienes incluso han formado un frente para organizar los apoyos de cara a la obtención de los registros. Si se revisa la lista, nos encontraremos con nombres que hasta hace poco estaban militando en otros partidos y que al no obtener apoyo pese a los méritos que, según ellos, habían hecho pues no les quedo de otra que cambiar de camiseta y buscar la candidatura con otro formato.

Desde luego que es lícito que un ciudadano, pese a su militancia partidista, decida buscar otro camino para continuar con su carrera, pero precisamente este ha sido el punto por el cual se ha criticado tanto a la actual clase política, su ambición por mantener su estatus profesional sin contribuir a la solución de alguno de los problemas que les toca atender –a no ser que lo que tengan en mente es resolver su problema económico y no sufrir por esto nunca más–.

Así, el entusiasmo por las candidaturas independientes podría durar poco si –como el Bronco en Nuevo León está demostrando– se descubre que no son en realidad la solución y que este tipo de alternativas son tomadas por políticos que al ver la puerta cerrada por su partido deciden cambiar de camiseta y continuar con lo que saben hacer, sólo que con otra etiqueta.

El desencanto puede ser mayor si la propia ciudadanía no pone filtros e identifica a los verdaderos ciudadanos que desean participar en una elección como independientes, alejando a los lobos que ahora que encontraron un disfraz quieren competir para que todo continúe como hasta ahora, es decir en su propio beneficio.

Del tintero

Un día como hoy, 30 de marzo, pero de 1867 Rusia y Estados Unidos concretan las negociaciones para que esta última nación comprara el territorio de Alaska en 7.2 millones de dólares. Como está la economía mundial, y con personajes como Donald Trump en la carrera presidencial estadounidense, no se sorprendan si ocurren situaciones como la descrita al inicio de este párrafo, al fin y al cabo que liquidez se tiene en la Unión Americana y Rusia, como en 1847 –al igual que otros países–, tiene problemas financieros.

 

Twitter: @AReyesVigueras


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