La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) es un órgano de la Administración Pública Federal que está encargada de proteger esos territorios que tanto admiramos en nuestro país y que representan una oportunidad para impulsar el turismo ecológico así como proteger nuestro medio ambiente. Los gobiernos de Morena han castigado el presupuesto enormemente, por ejemplo, en 2012, el dinero asignado era aproximadamente de 93.8 pesos por hectárea; en 2026, es de 15.33 pesos por hectárea. Recuerdo que en las discusiones del presupuesto de este año se nos dijo que El Pinacate, por ejemplo, que tiene 700 mil hectáreas, está cuidada prácticamente por una sola persona.
Y a propósito de esta castigada Conanp, quiero referirme al suceso ocurrido hace dos días. Veíamos en las redes sociales a un desconcertado y humillado funcionario público (Pedro Álvarez Icaza, titular de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas) frente a la Presidenta de la República que lo regañaba públicamente y que además le dio una recomendación que deberían de aplicar. Transcribo el regaño para comentarlo:
“Hay que gobernar con sentido común y para la gente. Cuando la norma se pone por encima de la gente y del sentido común, está mal. No cumplas con la norma, eso es lo que te estoy diciendo.”
“Hay que gobernar con sentido común y para la gente”. ¿Se imagina cómo llegó el titular regañado a su oficina? Cualquier subordinado que recibe una orden de él podrá decirle a otro compañero: “No le hagas caso, ya lo dijo la jefa: no tiene sentido común”. Suerte al funcionario. Yo que él, renunciaría.
Pero no sólo eso, también le dijo que tenía que gobernar con sentido común “y para la gente”. No sé de qué se trataba, pero suele considerarse que prohibir una invasión de viviendas en un área protegida no es “para la gente”, aunque sí lo sea para respetar el derecho humano a un medio ambiente sano. Desgraciadamente, en la ideología de Morena “para la gente” se traduce: “para obtener votos”.
Pero lo que siguió fue peor porque dijo que la norma no debe cumplirse si “se pone por encima de la gente y del sentido común”. Y como estaba “mal”, entonces, el servidor público no debe cumplir con la norma. Realmente no sé qué quiso decir porque existen otras formas para expresar algo parecido. Por ejemplo, si hubiera leído a Rafael Preciado Hernández, éste le hubiera dicho que, si la ordenación no es justa y si no lleva al bien común, entonces, no es derecho. También pudo haber utilizado algunas citas del Evangelio verdaderamente poderosas. Sin embargo, a mí me parece que lo que instruyó al funcionario fue interpretar a conveniencia del gobierno de Morena las cosas.
Si realmente fuera cierto que la orden es interpretar en favor de la gente, del sentido común, entonces nunca se hubiera regalado la mayoría constitucional a Morena. Si realmente esa fuera la instrucción, entonces, lo que no tendría sentido común es proponer una reforma constitucional con un artículo transitorio para que retroactivamente se le despojara a miles y miles de trabajadores de sus pensiones; si realmente se buscara el bien de la gente, no estaríamos ante leyes espías, ni la anulación del amparo ni hubiera pasado la reforma judicial tan perniciosa para la gente y para la justicia.
Ha sido un momento muy lamentable, no sólo por el trato público a un funcionario sino porque también nos habla de la incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace.
@Mzavalagc









