El Debate del ‘Corte’ de la Corte

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* Reaparece el Fantasma de las Tentaciones

* Queda Camino por Recorrer y Barreras por Franquear

* Nombrar Ministros Ajenos a Cualquier Duda

De las grandes instituciones de éste país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo es. Desde los aciagos días en que la República se encontraba en su etapa constitutiva, ya se hablaba de una crisis en materia de justicia, reclamo que se tornaba, con insistentes voces, en la necesidad de contar con una organización judicial tanto Federal como en los Estados, que se encargara de proteger la vida, la persona, su honor, su libertad y sus propiedades. Fue así como se fue gestando el perfil que, bajo necesarias adecuaciones, se sigue conservando en su calidad de máximo tribunal, cuya encomienda principal consiste en la interpretación de la norma máxima: la Constitución.

Es menester dejar en claro que, en determinadas épocas los vaivenes políticos la han alcanzado, pues los regímenes y, en ocasiones el propio sistema, bajo la tendencia de concentración del poder, ha puesto en entredicho su autonomía e independencia. Sin embargo, se debe reconocer el paso de grandes juristas, hombres de estado, que han levantado la voz frente a esas amenazas y dejaron imborrable huella en la historia de la Nación.

Cabe mencionar que si bien, con el objeto de evitar innecesario desgaste y mantenerla fuera de la lucha partidista, le fueron retiradas las materias electorales, en tanto que se ha convertido en un natural árbitro en las diferencias que surgen entre los poderes constituidos, así le corresponde dirimir las controversias que someten a su consideración los diversos ordenes e instituciones del Estado.

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A fines de 1995 en adelante, la reforma al poder judicial federal fue profunda, los debates enriquecieron de sobremanera el tema. Las definiciones sobre la conformación del perfil que deben guardar los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, independientemente de su capacidad y experiencia en el ámbito jurídico, es de personas sin compromisos políticos, más allá de que su propia ideología pudiese simpatizar con determinadas filosofías, pues esa cuestión, nutre el debate jurídico y enriquece la cultura democrática, lo que provoca una deliberación de gran calado en la Corte.

Ahora que están por ser elegidos dos Ministros de la Corte, aparece nuevamente el fantasma de las tentaciones, no obstante, es un indicador que nos dice que en ese terreno queda camino por recorrer y barreras por franquear. Las continuas pugnas políticas de los últimos tiempos, obligan a nombrar hombres y mujeres en tan alta encomienda, ajenos a cualquier duda, que el “corte” de la Corte, mantenga su tradición.


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