Deficiencias

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Por: Alejandro Díaz

No cabe duda que el inquilino de Palacio es astuto y hábil, pero también marrullero e ignorante. En su proceder -y en las acciones que ordena se lleven a cabo- tiene notorias deficiencias, las que afectan enormemente a México. Quizá la que más es su enorme ignorancia, agravada porque no tiene asesores calificados, o peor aún, teniéndolos no los escucha ni sigue sus recomendaciones. Por ello la marcha del país no sólo es errática sino da la impresión que el timonel no dirige al país, que sólo le importa cuidar y acrecentar su imagen y poder.

Por eso los grandes temas que se cuidaron por décadas (Educación, Salud, Seguridad y Empleo) no están en su horizonte. A él más le interesa reforzar las relaciones con sindicatos y con el ejército, fortalecer las empresas estatales (en especial PEMEX y CFE), reducir gastos en rubros en los que él no tiene interés para dedicarlos a programas clientelares y a sus proyectos faraónicos como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el “aeropuerto” de Santa Lucía.

Su primer acto de gobierno fue detener la construcción del NAIM (Nuevo Aeropuerto Internacional de México) bajo el pretexto de combatir la corrupción, pero después de más de dos años de distancia no ha probado su dicho, ni acusado a responsable alguno y menos logrado una condena. Además, la opción que lleva a cabo ya ha costado más de lo que costaría el NAIM. Aún está lejos de terminarlo y lograr su operatividad, en especial, por el desconocimiento de lo que es un aeropuerto. Al igual que su ingenuo dicho de que “no tiene chiste gobernar”, no reconoce que hacer un aeropuerto requiere de conocimientos, mejor expresado, de concertar los conocimientos de muchos especialistas.

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No le inquieta el desplome de inversiones, el cierre de fábricas, la caída en exportaciones o de los ingresos por turismo pero sí el monto de las remesas. No se da cuenta, o al menos no reconoce que sin inversiones privadas no hay creación de empleos y que sin ellos no hay oportunidad de una mejor vida. Tampoco se da cuenta que desde que él llegó al gobierno disminuyeron las oportunidades de empleo en México y aumentó la migración. No alcanza a ver que como ahora hay más mexicanos en Estados Unidos las remesas aumentaron, sin comprender que si esos compatriotas se quedaran en México este país ganaría más. No tiene ni idea que los 34 o 36 millones de mexicanos en Estados Unidos producen tanto o más que los 126 millones que vivimos aquí.

Su ignorancia no le permite aceptar que lo que no se mide o cuenta no se puede mejorar. No quiere darse cuenta que las evaluaciones y mediciones del programa PISA permiten aprovechar la educación que se imparte. No quiere ver que el reparto de subsidios no tendrá buen fin porque no hay forma de medir sus resultados. Pareciera que prefiere navegar a ciegas. En el caso de la pandemia del COVID se negó a hacer pruebas y por eso se dispararon las cifras de fatalidades.

En la relación con el combate al narcotráfico decidió mejor dejarles buena parte del país. Su política de “abrazos y no balazos” ha reducido los enfrentamientos pero la cifra de homicidios dolosos no ha dejado de crecer. De seguir la tendencia actual este sexenio terminará con más muertos que los de sus odiados antecesores. No está cumpliendo compromisos que México firmó con organismos de la ONU, sino va en ruta de colisión con nuestros principales socios internacionales.

De lo que no se ha escrito, ni hablado, es el daño que tendrán los jóvenes por tener más droga a su disposición, pero lo sabremos de la manera más dolorosa.

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